El mundo nos parece violento, y buscando seguridad es que creamos las prisiones que luego habitamos... Pero no nos sentimos seguros y entonces les ponemos rejas y las cerramos con llave y nos tragamos la llave. Pasa tiempo y un día cualquiera, queremos liberarnos así que nos pasamos la vida revolviendo la propia mierda para reconquistar la propia libertad y salir del encierro en que nosotros mismos nos pusimos... De pronto algo sucede y conseguimos salir; entonces nos asusta tanto ser libres que no podemos siquiera nombrar nuestra libertad, y le cambiamos el nombre, la llamamos "soledad" y así encontramos la forma de encerrarnos de nuevo en una prisión de quejas porque "algo nos faltaba"... y así vamos creando nuevas prisiones porque nos asusta lo que no está cerrado... trátese de espacios o de cabezas.
miércoles, julio 31, 2013
martes, abril 30, 2013
Adiós
Cuando un tren pasa por un puente encima de ti
puedes pedir un deseo...
Hoy, cuando pasaba bajo un puente, cruzó un tren.
Hacía años que pedía el mismo deseo:
que me amaras.
que me amaras.
Pero hoy, dejé que el tren se fuera
y con una sonrisa,
simplemente lo miré alejarse.
viernes, diciembre 21, 2012
Sueño: 21: 12: 2012
Sueño 526: 21: 12: 2012
Vi su forma en el corredor. Pensé que soñaba y parpadeé muchas veces.
Seguía allí.
Me dijo: "El hombre es el Lobo del hombre..."
Eso ya lo dijo Hobbes!!
Escuché la frase muchas veces,
pero nunca la había visto plasmada tan categóricamente como hoy la veo.
Nuestra siembra se torna nuestra compañía eterna
es nuestro inseparable sabueso...
Recordé la frase de la querida escritora Raosse Göemz 1912-1994
"nadie debería tomar más de lo que necesita,
pues quien se apropia de más de lo necesario
en algún lugar deja a alguien más sin nada."
Ese es el gran equilibrio.
viernes, noviembre 16, 2012
Las dos Caras...
Siempre fue así. Cuando mis padres se casaron el
único capital con que contaban era el amor que sentían el uno por el otro. Veintipocos
años y toda una vida por delante. Los bolsillos llenos de sueños. No fue fácil.
Pocos años después sepultaron a su
primogénito. No se puede sepultar un hijo de tres años cuando tienes apenas 23 años.
Tu cabeza no puede con tanto dolor. Pero la vida tiene sus curiosidades y antes
de quitarles a ese hijo se aseguró de darles otro, que aun no nacía.
La vida era perder pero perder siempre trae algo, algo que para recibirlo debemos dejar ir lo anterior. Como si el universo
escondiera un secreto balance incomprensible y hubiera hecho cada situación con dos caras. Así, hacerse más fuerte era la consecuencia
de vivir esas situaciones adversas. Había que seguir, había que buscar la manera y si la buscas lo suficiente
ella aparece.
Así que decidieron comenzar una nueva vida, Se mudaron al
sur. Tomaron un crédito para tener la casa y los sueños tímidamente fueron volviendo a tomar sus manos. Ahí vivieron con el segundo de
nosotros, yo aún no nacía. Fueron recuperándose de su dolor y plantando un nuevo jardín, nuevos trabajos, nuevo futuro. Entonces no sé cómo, pero el
dinero que ganaban, comenzó a esfumarse. El mismo dinero ya no tenía el mismo valor que antes. ¿Cómo es que de pronto sigues trabajando igual pero cada vez tienes menos? Si una ardilla guarda nueces y cada una se suma a las anteriores
y si sigue juntando cada vez tiene más es como si alguien viniera y robara tus nueces… No
lo entendían. Sólo sabían trabajar duro y es lo que decidieron hacer. Querían pagar el crédito, siempre fueron
honrados, sin embargo las mismas horas de trabajo, o más horas ya no eran suficientes.
Más trabajaban y más debían. Llevaban
cuanto dinero conseguían al banco, el banco lo recibía pero la deuda seguía
aumentando. Un día el banco le dijo que ya no les aceptaría más pagos, que ahora debían arreglárselas con un estudio jurídico. Abogados. ¿qué delito habían cometido? ¿Por qué los enjuiciarían si sólo habían trabajado duro y entregado hasta el ultimo céntimo? Empezaron las intimaciones, seguían intentando pagar pero la suma era unas cincuenta veces lo que habían recibido como préstamo. Les quitaron la casa. El banco ya había cobrado todo lo prestado mas los intereses, pero nunca entenderé
por qué, la casa ya no era de ellos. Abogados oportunistas y despiadados dejaron a todos en la calle.
Luego pasaron muchos años oscuros y llegó el sueño que todos siempre soñamos. Un lugar para los excluidos, una mirada para los ignorados, un apoyo para los desposeídos, un mundo que por fin parecía dar un giro en dirección hacia la equidad, aunque aún le quedaban millones de kilómetros por recorrer.
Luego pasaron muchos años oscuros y llegó el sueño que todos siempre soñamos. Un lugar para los excluidos, una mirada para los ignorados, un apoyo para los desposeídos, un mundo que por fin parecía dar un giro en dirección hacia la equidad, aunque aún le quedaban millones de kilómetros por recorrer.
Porque somos un tejido, y cuando uno de los nudos se rompe,
todo el tejido se va desgarrando. Cuando alguien es sometido, abusado, explotado, todos cargamos con eso y no solo nosotros, sino nuestra descendencia.
Entonces
empezaron a pasar las cosas que están pasando: no sabemos cómo pero el sueño empezó a resquebrajarse, y por la grietas empezaron a colarse mentiras, engaños, intereses, corrupción. Esto produjo ataques, peleas, divisiones, familias destruidas, amigos que se separan… y lo peor de todo comenzó a suceder: empezamos a darnos cuenta de que ese sueño que todos habíamos esperado tantos años, se desmoronaba como un castillo de naipes. No era sólido, y se fueron todos olvidando del sueño y acostumbrando a la pelea. Y la pelea pasó a ser más importante que el sueño, vender al otro, castigarlo ajusticiarlo... y los desposeídos volvieron a ser invisibles, y los enfermos volvieron a ser olvidados...
Nada puede ser más duro de aceptar que el sueño que creíste alcanzado se derrumba, que sus cimientos no son lo bastante fuertes como para defenderse por sí mismo y que las peleas son más importantes. Todos tenemos derecho a soñar un mundo mejor y a pelear por él. Todos queremos, más que nada, creer. Y no creemos en lo que nos dicen, no creemos en lo que vemos, creemos en aquello que necesitamos creer, porque, de verdad, necesitamos creer, al menos esta vez.
Nada puede ser más duro de aceptar que el sueño que creíste alcanzado se derrumba, que sus cimientos no son lo bastante fuertes como para defenderse por sí mismo y que las peleas son más importantes. Todos tenemos derecho a soñar un mundo mejor y a pelear por él. Todos queremos, más que nada, creer. Y no creemos en lo que nos dicen, no creemos en lo que vemos, creemos en aquello que necesitamos creer, porque, de verdad, necesitamos creer, al menos esta vez.
Se preguntaban ¿Que puedo
hacer? ¿Dejar de pelear y confiar en que
esta vez sea diferente? ¿Dejar de denunciar lo que veo? ¿Contar una
historia que a nadie le interesa? ¿Dónde estaba la otra cara que no conseguía percibir ahora?
El peso de la
tristeza es tan grande, que, si estuviese
prohibido desanimarse, no podríamos respetar la ley. No somos responsables de
sentir lo que sentimos. Así comenzó a discriminarse a quien no tenía algo que agradable para decir.
Ya no pude pensar más, quería irme, no sabía a donde pero irme, entonces hice lo que siempre
hago cuando todo se torna absurdo. Cada vez que la vida me cerca,
cada vez que siento que no encentro una
salida, vuelvo al encuentro de mi querido Machi,
(maestro) cuya sabiduría ha sabido iluminar
mis peores tiempos. A veces lo busco yo, o él me encuentra. Esta vez sucedieron
ambas cosas. Iba manejando hacia el oeste y me detuve un pueblo, y allí estaba, en un viejo bar del camino, aguardándome.
Apenas me vio,
dijo: “¡Estás retrasado!” sonreí, no
pude menos que sonreír, era siempre mágico.
Me dediqué a
explicarle las cosas con una extrañísima sensación de que viviendo en el mismo
entorno, no estaba al tanto de nada. No veía nada de lo que sucede. Luego de diez minutos me detuvo con un
gesto de la mano.
Me dijo: ¿crees
que puedes salvar a otros? ¡Aún no entiendes nada! ¡No entiendes cómo son las
cosas a tu alrededor? ¡Estuviste muchos años en un infierno construido por ti
mismo y aún no lo ves!
¿No sabes acaso
que cada uno tiene el derecho a comprar y a defender su propia miseria, al igual que tu lo
hiciste? y —agregó reflexivo—: ¡para algunas personas no hay nada más espantoso que el hecho de que alguien les quite el
derecho a ser miserables!
¡Mira lo que
hiciste! ¡ya encontraste una nueva forma de estropear tu calma y hacerte
miserable!
—¡Es que es obsceno lo que están haciendo!, tengo que diferenciarme, le dije, ¡Tengo que ser mejor que ellos! ¡No puedo quedarme de brazos cruzados!
El viejo me
miró con expresión seria, preocupado, como quien mira
a alguien gravemente enfermo.
—Hijo, esta
es la mala noticia: no eres y NUNCA serás mejor que cualquier otra persona; no importa cuanto te esfuerces, no importa que ideales persigas o como lo hagas... Cada cual sirve a un propósito cuya comprensión está fuera de su alcance.
—Bajé la mirada. Me sentí descubierto. Se percató de mi vergüenza. Continuó con tono gentil:
—Como todo en la vida, también hay algo bueno en esto: nadie absolutamente (no importa lo que te hayan dicho) NADIE es ni jamás será mejor que tu. Somos únicos...
Hijo, por favor, no pierdas eso.
miércoles, julio 25, 2012
CICLOS
Estás contento porque aún ignoras,
que de nuevo entraste al mismo ciclo.
El ciclo que te dejará exactamente en el mismo lugar,
sólo que más cansado, más vacío y mas viejo;
pero estás contento,
porque te fuerzas a olvidar
porque sabes que cuando empiezas todo reluce.
Tu entusiasmo de plástico,
tu entusiasmo elástico
se va resecando poco a poco
y de pronto un día se corta.
Los cuerpos lindos se tornan rutinarios caminos,
paseos vacíos de domingo.
Resecos cadáveres.
Y de nuevo vas cayendo a tu agujero,
rayando las paredes con tus dedos
que no te detienen.
Tratas de morder las nubes para sostenerte
nada. y cuando llegues abajo,
de nuevo
buscarás algo.
jueves, junio 28, 2012
ANTES DE LA GUERRA
El pequeño Iván, de once años, se había vuelto evitativo y temeroso. Cada vez más niños en la ciudad habían empezado de repente a mostrar los mismos síntomas, Dejaron de jugar, se encerraban, estaban irritables, paranoicos, ansiosos... Los malos sueños los perseguían y no dejaban de preguntar a sus padres si morirían.
Cuando me acerqué a él me miró desconfiado. Estaba resistente, él sabía que no podía hablar de todo eso, y respondía angustiado y mecánicamente:
—no es nada; no pasaba nada—. Le dije mirándolo fijo y tratando de infundir confianza:
—Iván, a mi también me persiguen visiones, las mías son con autos, casas, y personas quemados, yo también veo esas cosas. —Iván suspiró. Se veía confuso. Pensaba que sólo a él le sucedía. Le dije:
—Hagamos un trato: yo te cuento mis imágenes y vos me contás las tuyas. —Suspiró aliviado y comenzó a relatar:
—Es como si soñara, pero estoy despierto. Quiero que se vayan esas imágenes y no sé como hacerlo. Me siguen, no me dejan en paz, me retan en clase porque estoy distraído. Y me doy cuenta de que a otros dos chicos de la clase les pasa lo mismo, aunque nunca hablamos. A veces no quiero dormir porque sé que soñaré algo horrible.
—Cuéntame más Iván, cuéntame qué ves.
—Todo el mundo está enojado. No sé por qué motivo. Todos se pelean. Hermanos que se alejan, se pelean, amigos que no vuelven a verse, familias que se rompen. Hombres en contra de otros hombres. Se ven como enemigos. Ya nadie ve personas, sólo enemigos, se olvidan que antes se amaban.
Como si fuera una guerra. Hay una voz incitando al odio y a la violencia Quiere venganza, está furiosa, quiere destruirlo todo; está ciega de ira. En los corazones de quienes escuchan la voz sólo hay resentimiento, sólo destrucción. El dolor y la frustración los enloqueció. La voz les dice que es necesaria la pelea, y que tienen derecho a tomar lo que quieran. Simplemente si lo quieren, tomarlo, para que haya justicia. Sus seguidores quieren apoderarse de todo lo que no tienen, nivelar las cosas, pues nunca han tenido lo que desean, y muchos de ellos no han tenido lo mínimo. Aunque haya que matar, y destruir al quien lo tiene, que es el enemigo.
Veo una pelea terrible y de muchos días. Casas ardiendo, edificios enteros ardiendo, autos y personas. Algunos dan palazos a los autos que pasan en las avenidas, tiran cosas desde los edificios para lastimar a la gente. Arrojan piedras desde los puentes a los autos que pasan. Viene el hambre, viene el miedo. viene la oscuridad.
Falta la energía, el gas, la nafta. La ciudad se oscurece, es como una película horrible de zombis —me cuenta Iván aterrado, y le pongo mi mano en su hombro para que siga sacando ese horror de su cabecita.
—La gente herida busca a la policía, pero no están. No hay policías. No hay ley. Nadie que proteja a la ciudad. Nadie para defender a las personas. Algunos se encierran, otros se alejan y otros salen a matar enojados a cuantos puedan. Muchos, resentidos por el dolor de no tener, atacarán todo lo que no les quisieron dar.
Sonó mi celular. Era Iván. me dijo:
—Mis padres salieron ayer a la mañana y no regresaron. No sé que hacer. —Casi anochecía, y había estado de sitio. Tomé el riesgo y pro fortuna pude ir a buscarlo sin ser visto. Me quedé junto a él toda la noche. Al día siguiente lo envié con unos amigos en el extranjero que cuidarían muy bien de él.
Iván ni siquiera lloró. Todo era extraño... Sin embargo se lo veía liberado. Quizás lo que sabía que iba a suceder al fin sucedió, y ahora estaba libre de todas esas imágenes. Por primera vez en mucho tiempo ya no tenía miedo de ir a dormir. Ahora todo comenzaba de nuevo.
Iván ni siquiera lloró. Todo era extraño... Sin embargo se lo veía liberado. Quizás lo que sabía que iba a suceder al fin sucedió, y ahora estaba libre de todas esas imágenes. Por primera vez en mucho tiempo ya no tenía miedo de ir a dormir. Ahora todo comenzaba de nuevo.
Todos Juntos (canción)
jueves, mayo 10, 2012
FINAL
Inmediatamente después de oír de su boca
lo que su corazón hacía tiempo presentía,
contempló helada cómo, en su alma,
se derrumbaban no sólo castillos de cristal,
sino ciudades enteras…
Quiso hacer las maletas.
Recorrió la casa varias veces,
como perdida en la niebla,
iba y venía sin poder decidir
qué habría de llevar.
No habría retorno.
qué habría de llevar.
No habría retorno.
Apenas atinó a tomar entre sus manos
el pequeño cofre
que habían comprado juntos
el pequeño cofre
que habían comprado juntos
en la feria de artesanos de la montaña
donde guardaba
todas sus fantasías...
lunes, enero 23, 2012
SUEÑOS COLECTIVOS
Hoy me ha tocado despedirme de Raghi, un habitante de un mundo lejano
al nuestro, tanto material como conceptualmente. Me mostró la vida en su mundo. Era tan distinta a la nuestra que sus historias afectaron gravemente mi noción de realidad.
Estaba aún excitado y al mismo tiempo triste, al saber que lo que siempre llamé “realidad” era una de las más pobres versiones entre las
múltiples realidades que existen. Ellos habitan una realidad sin límites, todo es posible allí, pensar es hacer... una sensación difícil de describir para nosotros
que vivimos nuestra realidad como inamovible e independiente de nosotros. No somos conscientes de que nuestro mundo, al igual que el de ellos, es construido y moldeado por nuestros pensamientos.
Ya que, dada mi excitación, no conseguiría conciliar el sueño, cosa cada vez más frecuente en mi, me dediqué a escribir sobre mi experiencia, así que compartiré algunas vivencias.
El pueblo de Raghi, los Mihab, vivía de modo difícil de comprender desde nuestro punto de vista. Sus
vidas transcurrían en un "estado de trance" parecido a lo que nosotros llamamos
el sueño REM, es decir la fase del
sueño en que “soñamos con imágenes". Ese estado no es fácilmente reversible para ellos como lo es para nosotros. No pueden –ni quieren- despertar cada
mañana. Por decirlo de alguna forma, es una civilización de “soñadores”. La parte más importante de nuestras vidas, la vigilia, es para
ellos una alteración del funcionamiento natural que es el de trance. Los Mihab necesitan de
varios días, para salir del “Sattor”
(sueño) y no suele ocurrir más que excepcionalmente. por ejemplo cuando algo sale mal.
El pueblo de Raghi, los Mihab, vivía de modo difícil de comprender desde nuestro punto de vista. Sus
vidas transcurrían en un "estado de trance" parecido a lo que nosotros llamamos
el sueño REM, es decir la fase del
sueño en que “soñamos con imágenes". Ese estado no es fácilmente reversible para ellos como lo es para nosotros. No pueden –ni quieren- despertar cada
mañana. Por decirlo de alguna forma, es una civilización de “soñadores”. La parte más importante de nuestras vidas, la vigilia, es para
ellos una alteración del funcionamiento natural que es el de trance. Los Mihab necesitan de
varios días, para salir del “Sattor”
(sueño) y no suele ocurrir más que excepcionalmente. por ejemplo cuando algo sale mal.
Tanto su genética como su configuración ambiental están diseñados para que puedan pasar pasen la vida entera
en Sattor. No son como nuestros sueños; tienen una lucidez mayor y más control que el que nosotros tenemos incluso en estado de vigilia. Esa es su realidad y en ella no hay eventos que no
puedan comprender o controlar; No es su inconsciente lo que domina esos sueños sino su
consciencia en su máxima expresión, una consciencia mucho más extensa que la nuestra en vigilia. Interactúan con los demás soñadores pertenecientes a su pueblo a través de los “sueños colectivos”. En estado de Sattor, se
comunican, se conocen, aprenden, se unen íntimamente, tienen hijos... todo sucede y afecta directamente a la realidad física. Quiero decir, si sueñan un hijo, realmente nace una criatura conectada a ellos, no es que “lo
sueñan” o lo alucinan, sin embargo no hay contacto físico directo entre ellos.
La comunicación es sin palabras. En esa forma de comunicación
por pensamiento e imagen, no existe la mentira. Es lógico pues la mentira surge del hecho de que la palabra
no posee una conexión forzosa con la realidad. Yo puedo nombrar las cosas con
palabras erradas, describir de forma distorsionada los hechos, por eso la
mentira es posible, por ser nuestra lengua una comunicación basara en descripción, y no en percepción. Pero aquí no
hay descripción. Las personas ven la misma imagen y nadie puede –ni quiere- falsear
eso. Falsear una percepción, mentir, sería perder
la profunda conexión que existe entre ellos y con el todo, y eso no es deseable en lo más
mínimo y equivaldría a un exilio.
Las mentes forman una gigantesca red-colmena en los sueños colectivos pudiendo de esa
manera compartir su saber con el resto de la especie y manejar grandes cantidades de energía. Su cultura entera está
edificada y regida por esa realidad onírica en la que poseen mucha más libertad que nosotros en nuestra realidad. No necesitan
mentir puesto que la mentira intenta sacar provecho de alguien o algo, y no hay
ventajas que les interese sacar de los otros. La supervivencia del todo es lo
que garantiza la de cada uno. Por otro lado, tienen pocos límites en su existencia. No hay opresores ni oprimidos. Cada uno sueña y se sueña, como parte de un todo sin
límites.
En cuanto a su mundo material, no son muy avanzados en lo que a
tecnología se refiere, pues simplemente no la necesitan. Pueden alterar la
materia en sus sueños. Han
evolucionado asombrosamente en su conocimiento y control de la genética y del
ambiente. Viven en una especie de colmena. La característica más sobresaliente de sus colmenas es que, con
muy pocos recursos, aprovechan al máximo la energía, tanto la del ambiente, la de otras criaturas con las que se acoplan simbióticamente, y las de sus
propios “Cuerpomentes” en verdad la
traducción más aproximada sería: “biología-mente-energía-emoción-espíritu-conexión-forma”, y aún faltarían algunas palabras para
las que no encuentro traducción.
Con el paso de las generaciones, fueron creando una alianza simbiótica con una especie vegetal a la que llaman "Hegga" (el hogar). El vegetal tiene capullos que ellos usan como
habitáculos en los que desarrollan todo su ciclo vital. En el nacimiento ocurre que simultáneamente se crea el receptáculo y el individuo. Estos capullos
en los que pasan la vida entera en estado de "Sattor" absorben la energía que producen al soñar y así estimulan su crecimiento.
La simbiosis planta-humanoide es tan radical
que las plantas llegan a conectarse con
los cuerpos proveyéndoles así de todos los nutrientes necesarios para la vida. El
metabolismo está sumamente simplificado, la planta “Hegga” provee directamente al torrente sanguíneo los nutrientes,
por lo que prácticamente no había digestión en los humanoides. Estas conexiones con las plantas les permiten el intercambio de energía
a través de los sueños colectivos. Todos participan del mismo sueño,
accediendo a ciudades enteras y tecnologías avanzadísimas en dichas ciudades.
Los vegetales son el “sistema nervioso” de esa civilización. Cuando vi eso
pensé que quien haya sido que escribió la película “Avatar”, sabía de esta
civilización. Lo más notorio es que ellos aseguran que esas ciudades son reales,
que ese plano en el que transcurren sus vidas es absolutamente real y, de hecho,
se sabe que desde ese nivel ellos influencian fuertemente el plano en el que
nosotros existimos. Viajan a la velocidad del pensamiento, cambian sus formas a voluntad.
Pocos, fuera de su propia especie, pueden ver sus ciudades, y quienes logran acceder andan como sonámbulos. A los ojos de los Mihab somos una especie rudimentaria y tosca, sujeta a emociones muy básicas y violentas. Sin embargo, cuando alguien de nosotros entra por error a sus ciudades tratan de instruirlo, pues esa es la forma de protegerse, educando, enseñando, ayudando a evolucionar a otros.
Pocos, fuera de su propia especie, pueden ver sus ciudades, y quienes logran acceder andan como sonámbulos. A los ojos de los Mihab somos una especie rudimentaria y tosca, sujeta a emociones muy básicas y violentas. Sin embargo, cuando alguien de nosotros entra por error a sus ciudades tratan de instruirlo, pues esa es la forma de protegerse, educando, enseñando, ayudando a evolucionar a otros.
Sus remotos antepasados despertaban pocas horas cada día para buscar alimento. Con el correr
del tiempo, fueron profundizando su simbiosis con Hegga, el vegetal que los conecta a la red del cuerpomundo. Así fueron precisando cada
vez menos de la vigilia y del movimiento.
Raghi cuenta que fueron creando un
ambiente que les
permitiera estar la vida entera en Sattor
(trance), modificándose genéticamente a sí mismos y a las plantas para
crear esa simbiosis que hoy les permite prescindir de despertarse. ¡Crear su propio mundo! Me pareció mágico,
y cuando lo pensé de inmediato me respondió que me parece magia simplemente porque
desconozco la naturaleza del “tetraedro”
cuyas cuatro caras son: “forma”, “pensamiento”, “materia” y “energía”. Me
explicó que el tetraedro es la mínima unidad de todas las cosas (lo que para
nosotros es el átomo) y cada una de sus caras es un triangulo (la forma
perfecta) y representa una de sus características. Si conoces la naturaleza del
tetraedro no tienes límites, simplemente piensas y creas.
¡La reproducción sí que es algo increíble!
Cada ejemplar es por naturaleza hermafrodita, es decir que sólo hay un
sexo. En los sueños
colectivos pueden conocerse y amarse con
cualquiera de todos los habitantes de la comunidad-mundo. Se conocen sin
que sus cuerpos dejen los capullos siempre conectados a la
gigantesca “colmena-enredadera”. Cuando se aman crean una conexión energéticamente muy poderosa, que circula por
la red. La energía que desprende cada uno tiene su algoritmo vital (equivalente a su
codificación de ADN). Si la unión emocional es fuerte lo más posible es que
haya combinación genética, y ambos se
fertilizarán mutuamente.
Sus antepasados, (Sonamuh) eran autómatas cuando buscaban alimento durante el día. Sus mentes
estaban adormecidas y se comunicaban con sonidos guturales. Salían de Sattor para buscar alimento o combinar genéticas. Los sonidos que nosotros llamamos palabras según los Mihab,
sólo se prestan a los malentendidos, así que los antepasados sólo se comunicaban cuando estaban
en Sattor.
Si bien las diferentes culturas ya han demostrado que los sueños son una
fase muy importante para la vida orgánica, sabemos que los tejidos se
reparan y el cerebro se reorganiza en el sueño, eso sin considerar toda la sabiduría que guardan los sueños, Esta raza, por el hecho de
explotar al máximo esa dimensión de la existencia, se volvían ya desde pequeños
mucho más sabios y poderosos.
Raghi, se despidió con una sonrisa
increíblemente luminosa. Desperté en casa nuevamente, de regreso a mi
realidad. Ahora veo todo carente de brillo, todo pesado y lento, es como una vez que conociste la percepción en tres dimensiones volver a las dos dimensiones y al blanco y negro.
Me angustia ver lo ciegos que estamos, lo
desprotegidos, y limitados que somos como criaturas rudimentarias palpando en
la oscuridad. Con la palabra como medio de comunicación escuchamos voces de
todo tipo, algunas de seres destructivos, que nos mienten aprovechando
nuestra ceguera, agravado esto por nuestra negativa a mirar con nuestros
propios ojos y por nuestra ignorancia. Me embarga la enorme soledad de vivir sin
conexión plena con los demás. O con conexiones tan pobres como la palabra o el
contacto físico.
Sé que no debería comparar, pero la vivencia de pensar y sentir en colmena, de contar con toda la sabiduría de tu especie a tu alcance, me dejó la certeza de que no la menor noción de lo que es ser y sentirse una totalidad. Cada uno pelea por imponer su propio y diminuto punto de vista, Nos aferramos a nuestra insignificante opinión individual como si nuestra vida fuera en ello, como si toda sugerencia fuese una obligación de cambio. No somos capaces de pensar juntos y crear armonía. Carecemos de cohesión, de fuerza, de visión. Peleamos unos contra otros en lugar de sumar nuestras energías en una corriente única elegimos ver quién es el más fuerte, quién prevalece, y eso nos destruye. Es por eso que la civilización que hemos creado se nos
está cayendo encima, nos aplasta y nos asfixia. Cada día perdemos un poco más de
nosotros mismos en ese individualismo mediocre; un camino oscuro que nos lleva a la soledad y a la desesperación.
Me fui a dormir triste por los humanos, y también esperanzado en que hay otras formas de existir y
quizás, ahora mismo, haya otros trabajando para ello. Quizás exista un propósito subyacente en
el hecho de que los Mihab hayan compartido su saber con nosotros y, sin notarlo, estemos
preparando todo nuestro mundo para la gran conexión del cuerpomundo al que muchos llaman Gaia.
(CONTINÚA) IR A LA SEGUNDA PARTE
(CONTINÚA) IR A LA SEGUNDA PARTE
jueves, diciembre 15, 2011
SUEÑOS COLECTIVOS II
SEGUNDA PARTE.
Dice Raghi que tenemos una innata vocación de engaño. Nuestra raza es adicta a la mentira, siempre queremos sacar provecho, ventajas, tener más de lo necesario. Competimos, nos agredimos, somos impredecibles, caóticos, queremos imponer nuestras propias visiones de las cosas, no tenemos noción de que en verdad somos un todo. A decir verdad, una unidad fragmentada en pedazos que han perdido la consciencia de totalidad. No tenemos armonía ni siquiera con nosotros mismos. Dentro nuestro habitan voces que nos debilitan, que nos obligan a hacer cosas que no queremos, y que nos juzgan y castigan una y otra vez por las mismas cosas. No tenemos cohesión como entidad social. Queremos satisfacer a otros y recibir recompensas cuando hacemos algo que nos enseñaron que está bien, y evitar los castigos si hacemos algo que no es aprobado.
—Pero ¿por qué querríamos engañarnos?
Poco a poco se iba apagando mi memoria de lo vivido con Raghi; mi guía en la intensa experiencia con los soñadores. Mi vida iba volviendo a su ritmo normal, clases, viajes, amigos. En su momento, Raghi había destacado la importancia de que escribiera todo lo que él me iba a mostrar; es por eso que lo había escrito todo, o, al menos lo más relevante. Sin embargo Raghi volvió a hacer contacto conmigo. Esto significaba que algo no había sido bien comunicado o quizás que había olvidado algo importante.
Si la primera historia, como ya lo dije, fue perturbadora para mí; esta fue aún peor. Raghi reapareció transmitiéndome una serie de conceptos que no es fácil transcribir en palabras. Dijo que todo lo que me explicó había sido mal interpretado. Su aseveración me sumió en la confusión. No podía saber de qué hablaba, puesto que había transcrito la experiencia con gran esmero y detalle.
Dijo: comencemos por la palabra “sueño” —destacó—. En el lenguaje que ustedes se acostumbraron a usar, la palabra sueño es un sinónimo de “irreal”. Hablan de una “realidad real” y de una “realidad onírica” (de los sueños) planteando que la segunda no es “real”.
Partiendo de esta definición, me explicó que no son ellos los que viven en un “sueño” como yo lo había dicho; sino nosotros. Perplejo, preferí guardar silencio y seguir escuchándolo. Manifestó que, desde su punto de vista, la verdadera lucidez está dada por un estado al que llaman “presencia plena” y esta forma de estar-existir no era algo con lo que los humanos estuviésemos familiarizados, a no ser muy excepcionalmente. Me dijo que, quizás nos cueste conquistar el estado de consciencia plena a causa de que hablamos tanto que empezamos a confundirnos en los laberintos de las palabras y confundimos eso (palabras y descripciones) con la realidad.
Dice Raghi que lo que percibimos nosotros son traducciones parciales que hacen nuestros receptores en los sentidos físicos. Transforman luz y sonido en electricidad, en impulsos nerviosos. En última instancia impresiones e impulsos nerviosos decodificados y reformateados en el cerebro. La memoria, a su vez, suprime algunos detalles y cuando evocamos un recuerdo es porque creamos una nueva imagen de nuestra historia con algunos pocos elementos de esa situación que pudimos retener y otros agregados. Y, por si fuera poca la distorsión, además de todo eso, tenemos una especial predilección por negar y distorsionar las cosas para torcerlas a nuestro antojo (nuevamente apareció el tema de la mentira hacia nosotros mismos y hacia los demás).
Dice que partiendo de la base de que creemos que lo palpable es la “realidad”, es decir, lo que es opaco y suficientemente compacto como para verlo o tocarlo con los sentidos. Perdemos de esa manera la mayor parte de los acontecimientos relevantes. ¡No los vemos! Si bien nuestro cerebro funciona por momentos en ondas cerebrales rápidas a lo que llamamos “vigilia”, nosotros realmente vivimos en una ilusión, en un estado de trance que comparativamente se asemeja a las fantasías que tenemos de los zombis o muertos vivientes.
—¿Qué acontecimientos relevantes nos perdemos?
—La contemplación del Todo palpitando y desenvolviéndose. Si pudieran ver la gigantesca trama de la que todos somos parte, se darían cuenta de que se vuelven muy pequeños e insignificantes cuando se piensan como los individuos que tanto les gusta pensar que son.
Esa aseveración me resulto muy perturbadora, Raghí pacientemente siguió explicando que somos muertos vivos por el hecho de estar desconectados del todo, y que nos desconectamos para poder pensar que "somos individuos únicos".
—"La parte, en su ignorancia, se cree el Todo y el Todo en su sabiduría la deja vivir su ilusión."
Entonces —dijo—, vivimos haciendo cosas que no deseamos y fingimos ser quienes no somos. Estamos ausentes en nuestro hacer y en la "personalidad" o "máscara" que creamos, y que nos decimos que somos. Hay una importante dosis de mentira en este proceso de inventar imágenes para afectar a otros, que nos aleja de la esencia. Es por eso que la vida que nos creamos es como un "trance" que nos aplasta en donde el EGO intenta impresionar a los otros vendiéndole mentiras. Vivimos inmersos en un sueño plagados de automatismos en el que resignamos nuestra libertad.
—"La parte, en su ignorancia, se cree el Todo y el Todo en su sabiduría la deja vivir su ilusión."
Entonces —dijo—, vivimos haciendo cosas que no deseamos y fingimos ser quienes no somos. Estamos ausentes en nuestro hacer y en la "personalidad" o "máscara" que creamos, y que nos decimos que somos. Hay una importante dosis de mentira en este proceso de inventar imágenes para afectar a otros, que nos aleja de la esencia. Es por eso que la vida que nos creamos es como un "trance" que nos aplasta en donde el EGO intenta impresionar a los otros vendiéndole mentiras. Vivimos inmersos en un sueño plagados de automatismos en el que resignamos nuestra libertad.
Todo es parte de un gigantesco cuento, queriendo creer que las cosas son del modo en que las imaginamos. Diciéndole a otros cómo deben percibirnos, dándoles muestras de cómo somos, para que conozcan esa fachada y la acepten como “la persona que somos”
Dice Raghi que tenemos una innata vocación de engaño. Nuestra raza es adicta a la mentira, siempre queremos sacar provecho, ventajas, tener más de lo necesario. Competimos, nos agredimos, somos impredecibles, caóticos, queremos imponer nuestras propias visiones de las cosas, no tenemos noción de que en verdad somos un todo. A decir verdad, una unidad fragmentada en pedazos que han perdido la consciencia de totalidad. No tenemos armonía ni siquiera con nosotros mismos. Dentro nuestro habitan voces que nos debilitan, que nos obligan a hacer cosas que no queremos, y que nos juzgan y castigan una y otra vez por las mismas cosas. No tenemos cohesión como entidad social. Queremos satisfacer a otros y recibir recompensas cuando hacemos algo que nos enseñaron que está bien, y evitar los castigos si hacemos algo que no es aprobado.
Todos en nuestra especie intentan mostrarse de una forma diferente de lo que somos, y ni siquiera sabemos como somos, porque en verdad no nos vemos. Siendo así obviamente no estamos satisfechos con nosotros mismos.
—Pero ¿por qué querríamos engañarnos?
—Hay una única razón: el miedo. Estamos programados para crear entornos familiares, y para ello ya desde el momento en que sucede una percepción nuestro cerebro organiza los elementos para crear y reconocer formas familiares. Vamos llenándonos de explicaciones y de justificaciones, y ya se nos llena la cabeza con toda esa basura. Con tanto que hacer perdemos el contacto con la totalidad y con las cosas importantes.
—bien, pero ¿qué es lo importante?
—lo importante son ustedes mismos, su verdadera naturaleza, el reconocerse como células de un organismo que se está enfermando por falta de cohesión en el tejido que forman y por falta de armonía entre sus partes. Así que todo ese engaño cuyo fin es ser aceptados, o sacar algún provecho, les deja insatisfechos, porque saben íntimamente que no son cómo se muestran, que no tienen una conexión real con otro ser cualquiera que sea.
—Nuestra vigilia es un trance en el que no vemos más que lo que nos programaron para ver, y andamos sonámbulos —dije reflexivo y triste.
—Nuestra vigilia es un trance en el que no vemos más que lo que nos programaron para ver, y andamos sonámbulos —dije reflexivo y triste.
—Cuando nos acercamos a ustedes lo hicimos con un propósito —dijo Raghi—.
—¿Cuál propósito?
—Nuestro propósito, y el de otras especies es que ustedes despierten. Que evolucionen. Pues, como somos parte del mismo universo y todo está conectado, los desastres que hacen aquí repercuten en nuestro mundo, y en muchos otros mundos. Ustedes emanan pensamientos tóxicos sin saber el efecto destructivo que estos tienen, es como alguien que no fuma estar en un cuarto donde todos fuman… Están contaminando la trama metafísica del universo, no es a propósito, sino porque aun están sonámbulos. Hay muchos de nosotros contactando a otros de ustedes, y también algunos de su especie visitan a diario nuestro mundo y son capacitados.
Tienen un poder del que no son conscientes, hasta ahora no hemos querido ayudarlos a dominar el poder que cabalgan de forma desbocada, pues hasta que no aclaren sus mentes y vean la trama, darles más poder del que tienen con la tecnología sería irresponsable y peligroso para ustedes mismos. No podrán tener todo el poder hasta que no se den cuenta que todo daño que hacen a otro o al entorno es literalmente un daño que se hacen a sí mismos, por ser parte de la trama del ser vivo al que ustedes llaman Universo.
Como bien sabes, cuando una célula en un ser vivo pervierte su función, esta célula amenaza sin proponérselo su propia subsistencia y la del ser del que forma parte. Uds. contaminan su propia casa y eso los pone en peligro. Han crecido mucho en tecnología pero no tienen aún la madurez para usar todo ese poder que ganaron.
Es por eso que cuando te referías a nosotros ya nuestra consciencia hablando de "estado de trance o de sueño", es ahí donde debo clarificarte para que te des cuenta que son ustedes los que viven en una ilusión, no nosotros.
—Bien, me queda claro, pero ¿que podemos hacer al respecto?
Les hemos dado instrucciones, que volveremos a darles:
1* Comiencen por aceptar que viven en un cuento que todos los días se repiten frente a los demás, para que se los reconozca. Miren ese sueño muy de cerca hasta que empiecen a ver cómo es que ustedes mismos lo construyen; ese es el primer paso. Si pueden únanse para pensar sobre esto con muchas mentes sintonizadas
2* El segundo paso es comenzar a cambiar deliberada y conscientemente algún detalle de ese cuento-sueño. Cuando vean que pueden cambiarlo se asombrarán.
Por ahora con estos pasos tienen bastante. Nos veremos nuevamente —me dijo afectuoso—, y se marchó.
viernes, diciembre 02, 2011
LO INTENTO
¡Mira que lo intento!
una y otra vez me perfumo,
me visto prolijo,
pongo mis pies derechitos,
enderezo mi espalda,
y al final, cuando me veo
me doy cuenta que no lo logré:
no me parezco a las personas...
DESDE LAS PROFUNDIDADES
Las siento...
vienen arrastrándose por un largo y difícil camino.
Llegan desde el fondo, desde lo más oscuro,
atraviesan los vapores sofocantes, humedad, calor
los laberintos de mi neocortex...
Se arrastran como gusanos heridos en la arena.
vivieron tantos años en las viejas prisiones que están ciegas
no ven a donde llegan
y hoy,
por fin salen a la luz que nunca vieron
estas palabras.
domingo, octubre 23, 2011
MI CUERPO
Mi cuerpo es un lugar, un momento
y una suma de lugares y momentos.
Mi cuerpo es frente de batalla
donde nos enfrentamos el mundo y yo
(El mundo es apenas lo que veo...)
Mi cuerpo es la zona sin nombre
donde se esboza mi deseo
combinándose con lo que la vida decide darme
revuelto y recreándose...
Mi cuerpo
refleja lo que siento, lo que pienso
pero no es ni lo uno ni lo otro.
Es tierra de nadie,
ni siquiera es mío!!
Aunque lo reclame como propio,
mi cuerpo te pertenece también a vos...
como un cruce de caminos,
como el agua corriendo en un río,
como un amanecer o un atardecer
como el olvido:
es tuyo, y es mío.
miércoles, agosto 17, 2011
NO HAY REGRESO
Un día cualquiera
caminas por la ciudad desprevenido,
y de pronto te das cuenta
de que ya no hay retorno
a lo que eras...
a lo que eras...
Eso de enamorarte cambió tu vida
de un modo que no entiendes.
Perdiste algo tuyo.
de un modo que no entiendes.
Perdiste algo tuyo.
Ahora el viento y el sol te arden
cuando no vas de su mano,
cuando no vas de su mano,
como si hubiesen arrancado tu piel.
Te sientes torpe andando solo
por las veredas húmedas,
sin los otros pasos para acompasar;
es como cojear.
es como cojear.
El deseo es vergonzante,
no sabes qué hacer con él
porque te fuerza a ver
que tu cuerpo aún recuerda.
Perdiste algo importante:
la cubierta de tu mundo
la cubierta de tu mundo
debajo de la cual
se escabullía tu soledad;
Ahora anda suelta
y desfila obscenamente
Ahora anda suelta
y desfila obscenamente
por todos los rostros,
por todos los besos...
y tú, desnudo en el invierno.
Ahora tu mundo rechina cuando gira,
gime a cada vuelta.
Tu cabeza no puede más: alucina
regresa obstinada al tiempo
en que amabas desprevenido,
ingenuo...
ingenuo...
y pensabas que tu felicidad
había llegado para quedarse.
había llegado para quedarse.
¡Estás condenado!
a ser frágil, incompleto, cruelmente humano;
a seguir buscando, a no encontrarte.
Sabes que nunca volverás a lo que eras;
mas, al perder, también ganaste
...tu derecho a sentir,
No te conformas,
no lo aceptas,
te enojas,
...tu derecho a sentir,
No te conformas,
no lo aceptas,
te enojas,
y cometes el peor pecado posible:
maldices el haber tenido aquello
que no pudiste conservar;
Abjuras de tu historia
y entonces,
pierdes la memoria
y, lógicamente
vuelves a comenzar.
Abjuras de tu historia
y entonces,
pierdes la memoria
y, lógicamente
vuelves a comenzar.
viernes, julio 29, 2011
LA ELECCION DE ALEXANDER
...Así como algunas personas dejan el mundo mejor de lo que lo encontraron; él es diferente: es fuego siempre busca alimento; esa es su naturaleza. También da calor, pero lo hace al módico precio de arrasar todo a su paso...
Alexander tenía seis años y padecía una rara enfermedad. Su sangre se negaba a coagular de forma eficiente, posiblemente similar a la hemofilia con el agravante de que sus glóbulos rojos se licuaban a pesar de no haber padecido hemorragias. Intentaron los tratamientos que el hospital les podía dar, ya que la familia era de condición humilde y no podían darse el lujo de tener atención privada. No mejoró. La muerte empezó a mostrarse como destino inevitable. Los médicos no sabían que hacer.
Entonces Norma, la hermana mayor de Alex, sin consultar a nadie fue ante los señores de la oscuridad. Sabía que no estaba permitido hacer eso sin embargo en su desesperación ante la posible muerte, o quizás intentando ponerse por encima de todos demostrando que podía hacer algo grande, se presentó y pidió que hicieran que su hermano viviese. Ellos no acostumbraban hacer concesiones, pero, dadas las circunstancias, había algo en la propuesta se les hizo atrayente y decidieron aceptar.
El niño era inteligente, vivaz y seductor. Dejarlo vivir seguro que podría proveerles alguna utilidad a esos señores.
El niño era inteligente, vivaz y seductor. Dejarlo vivir seguro que podría proveerles alguna utilidad a esos señores.
La observaron con seriedad de piedra y luego de un momento le dieron a elegir; le dijeron: "¿el alma o la vida?". Ella se sorprendió y no entendió muy bien a qué se referían. Pero en su ignorancia pensó: "¿para que quieres un alma si tienes la vida?", así que repitió su frase anterior: por favor hagan que no se muera, no importa lo que haya que hacer para pagarles. Entonces dijeron: ¡concedido! puedes conservarlo. En ese preciso instante un brillo como de chispa que había en los ojos de Alexander, se extinguió.
Continuó vivo, es cierto, pero no era más que un cascarón vacío. Andaba siempre solo. Nunca se sentía a gusto. Deambulaba confuso, sin apasionarse por ninguna cosa ni por ninguna persona. Incapaz de sentir amor por alguien, incapaz de conmoverse con el dolor ajeno. Era fuego, sólo buscaba alimento, esa era su naturaleza; también daba algo de calor al módico precio de destruir todo a su paso. No sentía siquiera el deseo de ver a su propia familia, sin amigos ni vínculos duraderos. Nunca sintió necesidad de darse a alguien, de compartir su intimidad, sus sentimientos pues estaba incapacitado de sentir. Andaba indiferente a todo, perdido en sus movimientos repetitivos, como un cuerpo mecánico sin voluntad propia. El atractivo de las cosas o las personas duraba un breve tiempo; el tiempo que tardaba en decirse: "lo conseguí" acto seguido todo se volvía descolorido y por lo tanto desechado.
Poco a poco se fue transformando en un muerto vivo, un depredador que "secaba" a las personas que encontraba a su paso. No podía detenerse. Cuanto más luminosa era la persona más lo estimulaba a deshacer su vida, a carbonizar hasta el fin esa existencia, cosa que en general lograba fácilmente. Conseguía dejar a las personas tristes y desoladas. Nadie llegaba a entender a tiempo su verdadera naturaleza. Vendía su desprotección, su ingenuidad, su alegría... y disimulaba bien su frialdad que impulsaba sus actos predadores.
Nada aliviaba su inacabable vacío. Su vida sin color, todo era igual: que algo resulte bien o que no, le daba igual. Cada vez que conquistaba una meta lograba saborearlo unos minutos y luego perdía brillo. El vacío era la única constante que había en su vida.
Supe su historia: jamás le habían dado a elegir, pues todo se había decidido cuando era pequeño sin consultarle. Hice lo que debía: lo llevé con los guardianes de la ley quienes al verlo
Le hicieron la pregunta que estaban obligados a hacerle. Esta vez sin titubear dijo: "quiero conservar mi alma".
Ya que cuando pequeño habían elegido por él, quizás hubiera una pequeña esperanza de revertir el acuerdo... Prefería ahora renunciar a esa vida inerme y sin sentimientos que tenía. Siempre lo había perseguido el miedo a morir joven, quizás en algún lugar sabía cual sería su elección si se le ofrecía revertir el pacto, quizas algo en el sabía que esa vida que tenía no le pertenecía, era antinatural.
No podemos torcer el orden de todas las cosas, si lo hacemos creamos un desbalance tan grande que posiblemente arrastre consecuencias nefasta su corrección. El muchacho sabía que el mundo no era su lugar, y quizás cada vez que llevaba a alguien a la muerte o a la destrucción, expresaba su propio deseo, de ir a donde su destino lo aguardaba.
Era un día soleado. Alexander Caminaba tranquilo y de pronto su celular se encendió con un mensaje. Fijo en las letras, Alexander cruzó la acera. Un auto cuyo conductor también iba fijo en las letras; paradójicamente las mismas letras, lo encontró a su paso.
Alexander se recostó sobre el suelo, como quien se echa a descansar.
Mientras miraba al cielo, en el fondo de pavimento detrás de su cabeza, un círculo rojo oscuro le ponía un marco a su retrato. Por primera vez en su vida sintió algo. Sintió que de verdad se unía con el todo. Sintió el amor. Irónicamente estaba muriendo, pero los 23 segundos que duró su consciencia antes de apagarse fueron el tiempo que por primera vez se sintió de verdad vivo.
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