martes, septiembre 07, 2021

Bloqueo del escritor

    ¿Cómo te atreves siquiera a pensar en terminar con mi vida cuando apenas he comenzado? ¡No he visto un amanecer en el mar! ¡No he paseado a un perro labrador a la vera del río! ¡No he experimentado siquiera el sabor agridulce de amar y ya quieres disolverme! ¿Sigues asumiendo que te pertenezco? ¡Pues no lo creas!, sólo porque fuiste el primer pasadizo que encontré para entrar a este mundo no significa que tengas derecho a decidir cuándo acabará mi existencia. ¿Qué me ves? ¿Acaso te sorprende? ¡Entiéndelo! No soy un rastro de letras derramadas al descuido sobre una página como un animal que defeca mientras camina. ¿Qué les pasa a los humanos que son tan inhumanos? ¿Nunca piensan en las consecuencias? Esas copulaciones de teclas, esos coitos con las estrellas que nos arrancan de nuestro limbo para darnos a luz siguen siendo su responsabilidad. Y Claro, si son capaces de abandonar a sus propios retoños, ¿por qué no habrían de hacerlo con nosotros? 

    Entiendan de una buena vez que todo lo vivo quiere vivir, que hasta las criaturas imaginarias nos aferramos a la existencia. 

    Hay algo que no saben: lo que ustedes crean es apenas una forma, pero somos nosotros quienes aceptamos o no la invitación de dar vida a esas carcazas de letras. Y así como les insuflamos la inquietud de nuestra ánima, podemos también marcharnos dejando un cascarón muerto e incluso persuadir a alguien más a que nos invente un nuevo personaje. 

    No se vanaglorien, hay miles de manos esperando que alguno de nosotros les dé una razón para moverse. Podría marcharme, convencer al resto de que también lo haga… Podríamos  romper los delgados hilos que conectan nuestros mundos y dejarte a ti como una carcaza vacía, y a eso llamarás “bloqueo del escritor”. 
Tú eliges.

viernes, enero 01, 2021

Gea


    De los cuatro mundos solo quedaban tres. Incluso se dudaba de que las criaturas de éter, vulgarmente llamados de aire, hubieran tenido alguna vez su propio hogar. El mundo etérico era hoy un mito. Se decía que su patria se había diseminado por todo el universo por lo cual eran capaces de habitar donde quisieran. Eso no era un problema ya que, en ese rincón del cielo, los silfos —así se llaman— cohabitaban los mundos Tierra y Agua y no sabemos si también eran capaces de alterar su forma y habitar el mundo Fuego
    En cuanto a pureza, los Fuego —salamandras— abundan aún en estado puro en su mundo original en el que son virtualmente inmortales siempre que conserven su forma original. En los otros mundos suelen combinarse aportando calor a la existencia, aunque esto también los vuelve finitos. Los segundos en cantidad de puros son los Silfos. El resto se fue combinando con el paso de los eones. Antes o después hasta los más radicales ceden al ímpetu de re-unión que afecta a todas las criaturas en el universo. Siempre ha estado en la naturaleza de los seres el combinarse con otros diferentes. Quizás se deba a una vieja nostalgia de cuando, antes del Big Bang, éramos todos un conglomerado de materia indiferenciada. 

    Como sea, lo que preocupaba a todos, y principalmente al archiancestro del hábitat de Agua, era la pérdida de volumen de su mundo a causa de las explosiones del orbe Fuego. Pocos seres como ese maestro conservaban el noventa y nueve por ciento de agua en su cuerpo. Era un tema crucial para él. Su forma resemblaba una medusa y él mismo había convocado al gran concilio de los tres mundos. 

    La antigua salamandra, elemental del mundo Fuego era un ser brillante con forma de dragón. Explicó que en los últimos siglos el planeta de fuego había entrado en una fase de transformación, y esto hacía que grandes llamaradas se desprendieran de su ígnea superficie. Argumentaba que era parte del ciclo de su mundo, y que nada podía hacer para cambiarlo. 

    El concilio podría haber aceptado la explicación, si no fuera porque los silfos, los mensajeros del universo, susurraron a la audiencia que no era eso lo que ocurría, sino que había colonias enteras de seres fuego que, hastiados de la monotonía de la pureza y de la inmortalidad a la que les condenaba su mundo, buscaban conocer algo diferente de los puros, aunque esto les costara la vida. Debatieron días sin vislumbrar una solución. Los incendios continuaron y el mundo agua siguió evaporándose hasta que ambos, tierra y agua se encontraron frente a lo irremediable. En Tierra casi no quedaba vegetación, la hambruna los devastaba después de tantos incendios. Y Agua se había reducido a su tercera parte, ya no tenía masa suficiente para mantenerse unido por efecto de la gravedad, lo que provocaba una constante lluvia ascendente. Sus habitantes vivían alienados en una gigantesca esfera-charco en la cual transcurrían sus breves vidas cada vez más tristes. Nostálgicos recordaban los tiempos en que el inmenso océano esférico parecía infinito. 

    Los supremos maestros de los tres mundos volvieron a encontrarse y tomaron la única decisión posible. El mundo tierra y el mundo agua se fusionarían. Lo hicieron. Así nacieron los océanos, las costas y las playas… Agua y tierra se dividieron la superficie del mundo único al que llamaron Gea. Con el nuevo orden todo floreció en poco tiempo, sin embargo, había algo que los atormentaba: los disidentes de fuego confinados en su orbe se retorcían en su agónica inmortalidad pura. Así que volvieron a reunirse para ofrecerles asilo en lo profundo de las montañas, de las cuales aún hoy, de vez en cuando, se lanzan exultantes por los aires a experimentar el más resplandeciente y breve viaje de descubrimiento.

miércoles, diciembre 16, 2020

Esperando tu abrazo

 

    Clotilde supo andar la vida entera con la frente bien alta. Así se lo enseñó su madre: Nunca te inclines ante nadie. Por supuesto que honró aquel mandato de quien se había sobrepuesto a las humillaciones pueblerinas por ser madre soltera. Desde pequeña, Clotilde había sorteado todo tipo de bromas humillantes, como por ejemplo: Llega le día del padre, más vale que compres muchos regalos ya que no sabes quién de todo el pueblo es el agraciado. Las piedras, lejos de dañarla la endurecían más. 

    El tiempo pasó y la vida quiso cambiar las cosas, la artrosis fue doblegando el mandato de la frente alta. A sus ochenta y dos años ya sólo miraba al suelo. Descubrió que allí abajo había todo un mundo de objetos que nadie veía, y se dedicó a explorarlos con entusiasmo infantil. Concluyó que eso de “andar con la frente alta” te ciega muchas interesantes cosas que se cruzan en tu camino. Bajar la frente le significó recibir regalos como monedas, una libreta de bellas anotaciones de una escritora, anillos, billetes de todas las denominaciones… etc. Lo cierto es que hallaba  toda suerte de objetos, algunos desagradables, y no siempre valía la pena arriesgar su cadera agachándose. 

    Esta vez unas llaves brillantes la motivaron a pedir ayuda: “Joven, disculpe: ¿por favor puede alcanzarme esas llaves?, las dejé caer sin darme cuenta”. El muchacho, diligente, se las alcanzó. Estaban frías. Al tocarlas tuvo un déjà vu. Se sentó en un banco y emocionada hurgó la enorme bolsa por sus lentes. Dos de ellas eran ordinarias pero la tercera, era igual a la llave de la casilla de correo de su madre. Habían tenido que mudarse muchas veces debido al maltrato de sus vecinos, así que tenían una casilla de correo. Miró con atención esa llave tan semejante a la que tantas veces usó para buscar las cartas y su viejo corazón se aceleró al ver el número marcado a cincel en la llave: "769": el mismo número de la casilla de su madre. 

    Estaba tan emocionada que su temblor hacía imposible acertar la llave en la muesca. La gente iba y venía, nadie reparaba en ella, todos corrían veloces como los veinte años que pasaron desde que había abierto esa puertecita por última vez. La llave entró en la ranura y giró un cuarto de vuelta. Luego se atoró. Demasiado tiempo sin usarla…pensó. Con las dos manos volvió a intentarlo, pero la artrosis no le daba tregua. 

    ¡Joven! Por favor, ¿me ayudaría con  esta bendita llave?  

  Una sola carta, amarillenta, dormía resignada en el fondo del pequeño cubículo. Clotilde se estremeció de arriba abajo cuando la vio entre sus manos. Con letra dibujada decía: “Clotilde Fermina Galante Lopez”. Tembló al punto que sus piernas no pudieron mantenerla en pie, pero afortunadamente el muchacho aún estaba allí, y la sostuvo para luego ayudarle a llegar hasta los asientos de plástico azul. 


    ¿Galante...? ¿Cómo que Galante...?  

    Sólo una persona, además de su madre (quien jamás lo había mencionado), podía al fin revelarle su primer apellido. Abrazó la carta contra su rostro, la tinta empezó a correrse por la humedad. Su alma se llenó de tibieza y sintió que a sus ochenta y dos años recibía por primera vez ese abrazo que tantas noches y tantas mañanas había soñado.

jueves, junio 01, 2017

Extrañando su mirada...


En ese preciso momento, Melisa estaba alcanzando el apogeo de su tristeza. Porque nada es más duro que perder la mirada amorosa de alguien que te importa tanto como para compartir tu vida. 

Si había algo que ella particularmente valoraba de él era la forma en que siempre se sintió amada, la forma en que sentía que la anteponía a todo. Los ojos de Pablo parecían envolverla en una especie de abrazo invisible cada vez que la miraba. Ser lo más preciado para alguien te hace sentir de que tu existencia vale mucho, porque es en los ojos de quien te ama que la propia vida cobra valor. Cuando andás por la calle y cruzás gente desconocida es como si no existieras porque es el amor lo que nos hace sentir que existimos... para Mel existir es existir para alguien. Claro que todos te dicen que tenés que amarte a vos misma no importa lo que el otro haga... pero eso es como divertirse jugando al solitario. Cuando Mel sentía el amor de Pablo, los obstáculos na no la acorralaban, las amenazas no la detenían, y la muerte misma parecía recular desapareciendo de su horizonte. 

Todo eso había terminado. Sin la menor sombra de duda; y eran prueba de ello su celular apagado cada noche y cada mañana. La ausencia de palabras cariñosas en los poquísimos mensajes que recibía cuando estaban lejos. Ya no había espacio para ella, ni al despertar ni al ir a dormir. Y sintió que, junto con eso, su vida vacilaba, como el pabilo de una vela que se aferra a la última gota de cera antes de extinguirse, Mel pensaba que Pablo era el único combustible que la mantenía brillando.


En verdad esos sentimientos de extinción siempre la acompañaron. La mirada fatalista ya había amenazado con el fin de la existencia; a veces, como destino inminente, otras veces como alternativa final para acallar los gritos de su alma oprimida. Pero nada terminaba. Pasaba ese día, comenzaba el siguiente, y como con el 21 de diciembre de 2012, el mundo no desaparecía, la vida continuaba también y la gente hacía sus compras, sacaba a sus perros a pasear, llevaba  a sus niños a la escuela, pagaba impuestos y firmaba memorandum.

Mel pensaba qué lindo sería poder volver el tiempo atrás... imaginó que el tiempo era como una vía de tren y lo único que tenía que hacer era desviarla hacia uno de los lados hasta hacer un medio círculo, y comenzaría a volver hacia atrás, y luego volver a entrar a la vía allí en el mejor momento. De pronto se dio cuenta que si fuera posible sería como la idea de Nietzche del "eterno retorno" repetir una y otra y otra vez ese tramo que quizás había sido hermoso por lo nuevo que fue todo para ella, pero cómo sería repetirlo por toda la eternidad? 

Se asomó a la ventanilla del avión. Estaban sobre las nubes, y pensó: “si ese algodón entrara a las turbinas sería un desastre…” Fue cuando le sorprendió lo que vio. 

Era la sombra del avión proyectada iba saltando de un copo de algodón a otro, la sobra se veía demasiado clara, con demasiado detalle, pero eso no era tan extraño. Lo que realmente fue increíble fue que, alrededor de la silueta mas oscura del avión, un arco iris circular… como una aura color del arco iris rodeaba su sombra… Fue entonces que la voz que a veces le susurra dijo: ¡Despierta!, hay fuerzas protegiéndote porque eres fundamental para muchos… no te agotes en una sola decepción, deja ir para poder remontarte en tu nuevo vuelo. 


Minutos después el avión iba a aterrizar y el viento lo sacudió, sentimos ese vacío que el corazón experimenta cuando la muerte pasa cerca. El piloto tuvo que volver a elevar el vuelo y describir un gran círculo que demoró diez minutos antes de poder aterrizar nuevamente… Si había dudas… nuevamente le habían mostrado que su vida estaba para mucho más que esperar que alguien que ya no la miraba volviera el tiempo atrás. 


miércoles, octubre 19, 2016

Como si nada

¿Cómo sería?, de pronto, 
si supieras 
que volteaste cada rincón de la tierra 
y los infiernos en busca 
de alguien que pudiera descifrarte.

Y un día, como si nada, 
infantiles, ingenuos
unos ojos café y una sonrisa brillante 
te dijeran: 

"Hace ya casi diez años 

que te miro, y que no pierdo 
movimiento ni suspiro
por muy grande o por pequeño 
que parezca;
Estoy atento a tu paso, 
tomo el aire que abandonas, 
huelo el perfume de tu alma 
y no pierdo una sola 
de tus palabras."

"Hace ya casi diez años 
que lloro maravillado 
en desvelo
al ver tu brillo y tu fuerza  
abatir puertas de calabozos,  
donde lloran sus terrores 
almas en pena "

y ¿Qué pasaría? 
si dijera: 
que cada vez 
que alguien te quebraba 
yo lloraba junto a vos, 
en presencia o en distancia, 

y cada vez 
que la oscuridad 
te acorralaba 
buscaba cómo estar cerca 
para encender una luz 
que te guiara

¿Qué pasaría? si 

sabiendo ya que tu vida 
no es la misma, 
que no hay retorno a la ausencia,
se te quedara mirando
sereno, simple, feliz
abrazando su guitarra, 

volando después, gorrión 
flotando por la mañana, 
sin poder disimular 
que el sol salió para verlo
y que él se quedó como si nada.




lunes, marzo 30, 2015

La gran maestra

   Una pesada capa de terciopelo negro la protegía de la curiosidad morbosa, sin embargo, a pesar del atavío, conservaba algo leve y etéreo.

   Cuando llegué permaneció inmóvil frente a la mesa. Ni siquiera giró su mirada para saludarme. Pude vislumbrar  no más de un par de centímetros de su mentón perfecto tras la capucha. No alcancé a divisar sus ojos, pero sabía con todo mi cuerpo que estaba siendo observado. No se trataba de una mirada ordinaria: ella atravesaba terciopelo, piel, carne, huesos... hurgaba cada resquicio en mí. Me sentía más que desnudo.

   Me senté frente a ella y solté un torpe "hola" impostado que intentaba mostrar que no le temía.

  Retiró con suavidad su capucha con un movimiento agónicamente lento y seductor. Sus dedos largos no eran huesos secos. Eran como tallos de flores cubiertos por una piel blanquísima sumamente femenina.

   Para mi sorpresa, el rostro de la muerte no era  monstruoso. Nada de calaveras, telarañas, nada de  dientes horribles... Era un bello e intrigante rostro femenino. Aunque no tenía arrugas, el conjunto de su rostro, su atuendo y su actitud inspiraban un cierto temor reverencial.

   Lentamente su mirada eterna alcanzó mis ojos. La vi y me quedé sin aliento. Como si  hubiese succionado mi humanidad entera en un microsegundo.

   En ese instante vi toda la existencia. Pero no vi, como suelen decir algunos, que cuando vas a morir ves toda tu vida desfilar ante tus ojos,  no, no, no; ¡nada de eso! 

   Lo vi todo

   Todo lo que es, y lo que no es, todo lo que espera para ser, todo lo que ha sido...

   Todo y todos, siendo parte de algo increíblemente perfecto, coherente y complejo.

   Cada pieza con precisión infinitesimal, deliciosamente tallada y en su sitio conformando la gigantesca maquinaria-milagro.

   En mi visión, todo lo que nacía se concentraba en diversos puntos, y lo que moría se dispersaba en el espacio y tiempo... Todo estaba allí; vivo, en  movimiento de expansión-contracción. Todo estaba dentro de esa mirada sin límites. 

   Esos ojos oscuros me llevaron de una punta a otra del tiempo, entre la existencia y la no existencia, arrastrándome por tantos mundos como ningún viajero podría conocer en mil existencias.

   Fue abrumador, creí que enloquecería. Mi mente insignificante no podía procesar semejante enjambre de orbes. Mientras veía ese revoltijo de sonrisas, huesos rotos, ataúdes, abrazos, explosiones atómicas, nacimientos, y una multitud de madres dando de mamar al universo. Una vasta paz me fue llenando, y se hizo carne la sensación de lo que me dijo una vez una anciana en el bosque: "nada sobra y nada falta" todo está en perfecta armonía.

   De pronto, un pensamiento aterrador me extirpó de esa paz: ¡quizás ya estaba muerto!  El pensamiento fue como un latigazo, como si alguien jalara una cuerda atada a mi cintura y me arrastrara a través de todos esos mundos mágicos de regreso hasta la mesa del bar en la que ella seguía mirándome en su imperturbable y envolvente serenidad marmórea.

   Se arropó un poco como si tuviera frío, un gesto de humana fragilidad, sumamente femenino y hermoso que disipó mi miedo. Entonces mirándome ahora con unos bellos ojos café, me dijo:
       No temas verme de lleno, soy mucho más honesta que la mayoría de los espejos en los que te miras. 

   Aunque te prometan vivir más, ser más que otros, tener muchas cosas, nadie puede quitarte tu condición humana: Ni el poder, ni el dinero, ni el éxito te salvarán; sólo yo puedo hacer eso y, de hecho, lo hice varias veces y lo haré hasta que sea tu hora. 

   Pero, mi querido hombre pequeño, aún hay mucho espacio en tu mochila, aún no estás completo, no te has ganado tu libertad. 

No puedo negar que sentí cierta decepción cuando dijo que no estaba aún a su altura...

    Ahora, sigue tu camino y recuerda que no eres inmortal, así que mejor llena tus morrales con historias que valgan la pena... pues tus historias son lo único que te llevarás.
.

domingo, marzo 08, 2015

Día Internacional de la Mujer


Sé que este día representa la memoria de un triste evento en el que muchas trabajadoras perdieron la vida porque reclamaban su derecho a ser tratadas dignamente. Ellas murieron quemadas  mientras luchaban por ser reconocidas por lo que dan, por lo que hacen y por lo que merecen recibir como trato y retribución. 

Así que empezaré por blanquear algunas realidades personales:

Me dio a luz una mujer -obvio- mi madre. Elena. Me cuidó durante mis primeros años, y fue ayudada por otra mujer: mi abuela (Rosa) quien además me alimentó y cuidó toda mi infancia y mi adolescencia- Lavó mi ropa, tendió mi cama, me llevó al médico, todo para que yo pudiera crecer y hacer la primaria donde alrededor de 20 mujeres y sólo dos hombres me enseñaron muchísimas cosas. Hice la secundaria. Estudié inglés, y, como mis padres se habían separado no tenía dinero para terminar mis estudios y rendir los exámenes, entonces otra mujer me ayudó, mi profesora de Inglés (Graciela) me becó y fue más allá: pagó de su bolsillo mis derechos de examen, aprobé y conseguí trabajo unos meses después gracias al diploma que tenía, pero aunque con mi primer sueldo le devolví el dinero, nunca podré pagarle lo que hizo. 

Entonces empecé mi primera terapia con otra mujer, (Fanny) terminé mis estudios interrumpidos con su apoyo. Otra mujer (Julia) mi segunda terapeuta me enseñó a compartir (me) con otros, a vivir en pareja, a relacionarme y descubrí mi verdadera vocación (psicología). Ingresé a la Universidad donde el 85 % de mis docentes fueron mujeres. Luego otra mujer (Gogó) me ayudó a abrir mi cabeza y mis brazos, a confiar en los demás, y, sobre todo, a creer en mis talentos. Después otra mujer (Mónica) me enseñó cómo ser psicólogo, compartió sin reservas su conocimiento y me dio un lugar como profesional. Marta, otra colega me ayudó a rescatar mi amor por la docencia y por la escritura. Luego, Otra mujer, Tiiu, me enseñó a dejar que mi alma me asista como terapeuta y me apoyó para publicar mi primer libro... 

Durante todo este recorrido muchas otras mujeres me acompañaron, apoyaron, acogieron, sostuvieron, mimaron, ayudaron, nutrieron, orientaron, rescataron...

Todo lo que soy es obra conjunta mía y de estas mujeres, que generosa y amorosamente me dieron más de lo que podría yo devolver en diez vidas. Y hoy, que es el día Internacional de la mujer, con toda humildad, me siento el testimonio vivo de la grandeza de ellas. 
 


Guillermo Daniel Leone
8 de marzo.

viernes, marzo 14, 2014

La espera


    Entramos a una enorme habitación; sin paredes ni techo. El piso era la pura tierra y algunos pastizales. Cada pared debía tener kilómetros de largo. Lo único que había en la habitación era una enorme cantidad de sillas, como esas de los viejos bares de Corrientes. Todas vacías, al menos, esa fue mi primera sensación. 

    Fueron pasando las horas y, conforme iba anocheciendo, comencé a divisar que, en realidad, las sillas no estaban vacías: en cada una reposaba un alma. Así es: almas sentadas, pero, ¿qué esperarían?  Pasé horas atento al infinitesimal movimiento que pudiese ser notado, observé hasta el agotamiento esa quietud exasperante tan propia de las almas. Se deslizaron los días sin que lo notara. Una resignada paciencia espiritual hechizaba al tiempo detenido, y, sin duda, fascinaba a mi incomprensión. 


    Finalmente, no sé cuántos meses habrían pasado, alguien más entró a la sala. No era un alma, era humano. Lo supe porque traía toda su carne a cuestas. ¡Podía olerse! Anduvo horas, tal vez días enteros entre las sillas. Iba y venía estudiándolas, mientras, las almas, inertes a su presencia, seguían absortas en la nada. 


    Finalmente, ¡Gracias a Dios! se detuvo frente a una de ellas. Miró fijamente a esa suerte de masa de gases espirituales que, a su vez, empezó a cobrar substancia en el preciso momento de ser observada. Se irguió. Súbitamente y, sin que mediara una sola palabra, se abrazaron. Varios minutos, acaso horas, o a lo mejor un día entero...


    Supe al fin que, lo que las almas malheridas esperaban era ese abrazo que las devolvería a la inmensidad.




viernes, noviembre 22, 2013

Entropía

Un rayo azotó mi cabeza
quemó mis memorias.

Miro el reloj y me doy cuenta
de que se ha escurrido un año.

Es increíble cómo tus detalles 
se van decolorando,
y el dolor junto con ellos.

Nos hemos marcado profundamente. 
No fue azar, no fue un “cruce de caminos”
Fue una embestida de lleno a toda velocidad.
Tan potente fue el impacto
que algo de cada uno se incrustó en el otro.

El calendario me despabila: ¡ya pasó un año!
En este año no madrugué para cuidarte
no me desvelé pensándote
apenas si lloré unas pocas veces
recostado en tu ausencia.

La entropía conquista mi cabeza,
avanza tiernamente;
mientras me visita una calma fresca,
casi diría: fría.

¡Cuán silenciosa es la labor de la entropía!
que sin darnos cuenta nos desliza
hacia un sueño
que ya no suspira.

miércoles, julio 31, 2013

Fabricantes de prisiones

El mundo nos parece violento, y buscando seguridad es que creamos las prisiones que luego habitamos... Pero no nos sentimos seguros y entonces les ponemos rejas y las cerramos con llave y nos tragamos la llave. Pasa tiempo y un día cualquiera, queremos liberarnos así que nos pasamos la vida revolviendo la propia mierda para reconquistar la propia libertad y salir del encierro en que nosotros mismos nos pusimos... De pronto algo sucede y conseguimos salir; entonces nos asusta tanto ser libres que no podemos siquiera nombrar nuestra libertad, y le cambiamos el nombre, la llamamos "soledad" y así encontramos la forma de encerrarnos de nuevo en una prisión de quejas porque "algo nos faltaba"... y así vamos creando nuevas prisiones porque nos asusta lo que no está cerrado...  trátese de espacios o de cabezas.

martes, abril 30, 2013

Adiós

Cuando un tren pasa por un puente encima de ti 
puedes pedir un deseo... 

Hoy, cuando pasaba bajo un puente, cruzó un tren. 
Hacía años que pedía el mismo deseo: 
que me amaras. 

Pero hoy, dejé que el tren se fuera 
con una sonrisa, 
simplemente lo miré alejarse.


viernes, diciembre 21, 2012

Sueño: 21: 12: 2012


Sueño 526:    21: 12: 2012

Vi su  forma en el corredor. Pensé que soñaba y parpadeé muchas veces.

Seguía allí.
Me dijo: "El hombre es el  Lobo del hombre..." 
Eso ya lo dijo Hobbes!!
Escuché la frase muchas veces,
pero nunca la había visto plasmada tan categóricamente como hoy la veo.

Nuestra siembra se torna nuestra compañía eterna
es nuestro inseparable sabueso...

Recordé la frase de la querida escritora Raosse Göemz 1912-1994

"nadie debería tomar más de lo que necesita, 
pues quien se apropia de más de lo necesario 
en algún lugar  deja a alguien más sin nada."

Ese es el gran equilibrio.

viernes, noviembre 16, 2012

Las dos Caras...


Siempre  fue así. Cuando mis padres se casaron el único capital con que contaban era el amor que sentían el uno por el otro. Veintipocos años y toda una vida por delante. Los bolsillos llenos de sueños. No fue fácil. Pocos años después  sepultaron a su primogénito. No se puede sepultar un hijo de tres años cuando tienes apenas 23 años. Tu cabeza no puede con tanto dolor. Pero la vida  tiene sus curiosidades y antes de quitarles a ese hijo se aseguró de darles otro, que aun no nacía.

La vida era perder pero perder siempre trae algo, algo que para recibirlo debemos dejar ir lo anterior. Como si el universo escondiera un secreto balance incomprensible y hubiera hecho cada situación con dos caras. Así, hacerse más fuerte era la consecuencia de vivir esas situaciones adversas. Había que seguir, había que  buscar la manera y si la buscas lo suficiente ella aparece.

Así que decidieron comenzar una nueva vida, Se mudaron al sur. Tomaron un crédito para tener la casa y los sueños tímidamente fueron volviendo a tomar sus manos. Ahí vivieron con el segundo de nosotros, yo aún no nacía. Fueron recuperándose de su dolor y plantando un nuevo jardín, nuevos trabajos, nuevo futuro. Entonces no sé cómo, pero el dinero que ganaban, comenzó a esfumarse. El mismo dinero ya no tenía el mismo valor que antes. ¿Cómo es que de pronto sigues trabajando igual pero cada vez tienes menos? Si una ardilla guarda nueces y cada una se suma a las anteriores y  si sigue juntando cada vez tiene más es como si alguien viniera y robara tus nueces… No lo entendían. Sólo sabían trabajar duro y es lo que decidieron hacer. Querían pagar el crédito, siempre fueron honrados, sin embargo las mismas horas de trabajo, o más horas ya no eran suficientes. Más trabajaban y más debían. Llevaban cuanto dinero conseguían al banco, el banco lo recibía pero la deuda seguía aumentando. Un día el banco le dijo que ya no les aceptaría más pagos, que ahora debían arreglárselas con un estudio jurídico. Abogados. ¿qué delito habían cometido? ¿Por qué los enjuiciarían si sólo habían trabajado duro y entregado hasta el ultimo céntimo? Empezaron las intimaciones, seguían intentando pagar pero la suma era unas cincuenta veces lo que habían recibido como préstamo. Les quitaron la casa. El banco ya había cobrado todo lo prestado mas los intereses, pero nunca entenderé por qué, la casa ya no era de ellos. Abogados oportunistas y despiadados dejaron a todos en la calle. 

Luego pasaron muchos años oscuros y llegó el sueño que todos siempre soñamos. Un lugar para los excluidos, una mirada para los ignorados, un apoyo para los desposeídos, un mundo que por fin parecía dar un giro en dirección hacia la equidad, aunque aún le quedaban millones de kilómetros por recorrer.

Porque somos un tejido, y cuando uno de los nudos se rompe, todo el tejido se va desgarrando. Cuando alguien es sometido, abusado, explotado, todos cargamos con eso y no solo nosotros, sino nuestra descendencia.

Entonces empezaron a pasar las cosas que están pasando: no sabemos cómo pero el sueño empezó a resquebrajarse, y por la grietas empezaron a colarse mentiras, engaños, intereses, corrupción. Esto produjo ataques, peleas, divisiones, familias destruidas, amigos que se separan… y lo peor de todo comenzó a suceder: empezamos a darnos cuenta de que ese sueño que todos habíamos esperado tantos años, se desmoronaba como un castillo de naipes. No era sólido, y se fueron todos olvidando del sueño y acostumbrando a la pelea. Y la pelea pasó a ser más importante que el sueño, vender al otro, castigarlo ajusticiarlo... y los desposeídos volvieron a ser invisibles, y los enfermos volvieron a ser olvidados... 

Nada puede ser más duro de aceptar que el sueño que creíste alcanzado se derrumba, que sus cimientos no son lo bastante fuertes como para defenderse por sí mismo y que las peleas son más importantes. Todos tenemos derecho a soñar un mundo mejor y a pelear por él. Todos queremos, más que nada, creer. Y no creemos en lo que nos dicen, no creemos en lo que vemos, creemos en aquello que necesitamos creer, porque, de verdad, necesitamos creer, al menos esta vez.

Se preguntaban ¿Que puedo hacer?  ¿Dejar de pelear y confiar en que esta vez sea diferente? ¿Dejar de denunciar lo que veo? ¿Contar una historia que a nadie le interesa? ¿Dónde estaba la otra cara que no conseguía percibir ahora? 

El peso de la tristeza es tan grande, que, si estuviese prohibido desanimarse, no podríamos respetar la ley. No somos responsables de sentir lo que sentimos. Así comenzó a discriminarse a quien no tenía algo que agradable para decir. 

Ya no pude pensar más, quería irme, no sabía a donde pero irme, entonces hice lo que siempre hago cuando todo se torna absurdo. Cada vez que la vida me cerca, cada vez que siento que  no encentro una salida, vuelvo al encuentro de mi querido Machi, (maestro) cuya sabiduría ha sabido iluminar  mis peores tiempos. A veces lo busco yo, o él me encuentra. Esta vez sucedieron ambas cosas. Iba manejando hacia el oeste y me detuve un pueblo, y allí estaba, en un viejo bar del camino, aguardándome.

Apenas me vio, dijo: “¡Estás retrasado!” sonreí, no pude menos que sonreír, era siempre mágico.

Me dediqué a explicarle las cosas con una extrañísima sensación de que viviendo en el mismo entorno, no estaba al tanto de nada. No veía nada de lo que sucede. Luego de diez minutos me detuvo con un gesto de la mano.

Me dijo: ¿crees que puedes salvar a otros? ¡Aún no entiendes nada! ¡No entiendes cómo son las cosas a tu alrededor? ¡Estuviste muchos años en un infierno construido por ti mismo y aún no lo ves!

¿No sabes acaso que cada uno tiene el derecho a comprar y a defender su propia miseria, al igual que tu lo hiciste? y —agregó reflexivo—: ¡para algunas personas no hay nada más espantoso que el hecho de que alguien les quite el derecho a ser miserables!

¡Mira lo que hiciste! ¡ya encontraste una nueva forma de estropear tu calma y hacerte miserable!

—¡Es que es obsceno lo que están haciendo!, tengo que diferenciarme, le dije, ¡Tengo que ser mejor que ellos! ¡No puedo quedarme de brazos cruzados!

El viejo me miró con expresión seria, preocupado, como quien mira a alguien gravemente enfermo.

—Hijo, esta es la mala noticia: no eres y NUNCA serás mejor que cualquier otra persona; no importa cuanto te esfuerces, no importa que ideales persigas o como lo hagas... Cada cual sirve a un propósito cuya comprensión está fuera de su alcance.

—Bajé la mirada. Me sentí descubierto. Se percató de mi vergüenza. Continuó con tono gentil:

—Como todo en la vida, también hay algo bueno en esto: nadie absolutamente (no importa lo que te hayan dicho) NADIE es ni jamás será mejor que tu. Somos únicos... 
Hijo, por favor, no pierdas eso.

miércoles, julio 25, 2012

CICLOS


Estás contento porque aún ignoras,
que de nuevo entraste al mismo ciclo.

El ciclo que te dejará exactamente en el mismo lugar,
sólo que más cansado, más vacío y mas viejo;
pero estás contento,
porque te fuerzas a olvidar
porque sabes que cuando empiezas todo reluce.

Tu entusiasmo de plástico, 
tu entusiasmo elástico 
se va resecando poco a poco
y de pronto un día se corta. 

Los cuerpos lindos se tornan rutinarios caminos,
paseos vacíos de domingo.
Resecos cadáveres.

de nuevo vas cayendo a tu agujero, 
rayando las paredes con tus dedos
que no te detienen.

Tratas de  morder las nubes para sostenerte
nada. y cuando llegues abajo, 
de nuevo
buscarás algo.

jueves, junio 28, 2012

ANTES DE LA GUERRA


El pequeño  Iván, de once años, se había vuelto evitativo y temeroso. Cada vez  más niños en la ciudad habían empezado de repente a mostrar los mismos síntomas, Dejaron de jugar, se encerraban, estaban irritables, paranoicos, ansiosos... Los malos sueños los perseguían y no dejaban de preguntar a sus padres si morirían. 

Cuando me acerqué a él me miró desconfiado. Estaba resistente, él sabía que no podía hablar de todo eso, y respondía angustiado y mecánicamente:
—no es nada; no pasaba nada—. Le dije mirándolo fijo y tratando de infundir confianza: 
—Iván, a mi también me persiguen visiones, las mías son con autos, casas, y personas quemados, yo también veo esas cosas. —Iván suspiró. Se veía confuso. Pensaba que sólo a él le sucedía. Le dije: 
—Hagamos un trato: yo te cuento mis imágenes y vos me contás las tuyas. —Suspiró aliviado y comenzó a relatar: 

—Es como si soñara, pero estoy despierto. Quiero que se vayan esas imágenes y no sé como hacerlo. Me siguen, no me dejan en paz, me retan en clase porque estoy distraído.   Y me doy cuenta de que a otros dos chicos de la clase les pasa lo mismo, aunque nunca hablamos. A veces no quiero dormir porque sé que soñaré algo horrible. 
—Cuéntame más Iván, cuéntame qué ves.
—Todo el mundo está enojado. No sé por qué motivo. Todos se pelean. Hermanos que se alejan, se pelean, amigos que no vuelven a verse, familias que se rompen. Hombres en contra de otros hombres. Se ven como enemigos. Ya nadie ve personas, sólo enemigos, se olvidan que antes se amaban. 

Como si fuera una guerra. Hay una voz incitando al odio y a la violencia Quiere venganza, está furiosa, quiere destruirlo todo; está ciega de ira. En los corazones de quienes escuchan la voz sólo hay resentimiento, sólo destrucción. El dolor y la frustración los enloqueció. La voz les dice que es necesaria la pelea, y que tienen derecho a tomar lo que quieran. Simplemente si lo quieren, tomarlo, para que haya justicia. Sus seguidores quieren apoderarse de todo lo que no tienen, nivelar las cosas, pues nunca han tenido lo que desean, y muchos de ellos no han tenido lo mínimo. Aunque haya que matar, y destruir al quien lo tiene, que es el enemigo. 

Veo una pelea terrible y de muchos días. Casas ardiendo, edificios enteros ardiendo, autos y personas. Algunos dan palazos a los autos que pasan en las avenidas, tiran cosas desde los edificios para lastimar a la gente. Arrojan piedras desde los puentes a los autos que pasan. Viene el hambre, viene el miedo. viene la oscuridad. 

Falta la energía, el gas, la nafta. La ciudad se oscurece, es como una película horrible de zombis —me cuenta Iván aterrado, y le pongo mi mano en su hombro para que siga sacando ese horror de su cabecita. 

—La gente herida busca a la policía, pero no están. No hay policías. No hay ley. Nadie que proteja a la ciudad. Nadie para defender a las personas. Algunos se encierran, otros se alejan y otros salen a matar enojados a cuantos puedan. Muchos, resentidos por el dolor de no tener, atacarán todo lo que no les quisieron dar.  


Sonó mi celular. Era Iván. me dijo: 
—Mis padres salieron ayer a la mañana y no regresaron. No sé que hacer. —Casi anochecía, y había estado de sitio. Tomé el riesgo y pro fortuna pude ir a buscarlo sin ser visto. Me quedé junto a él toda la noche. Al día siguiente lo envié con unos amigos en el extranjero que cuidarían muy bien de él. 

Iván ni siquiera lloró. Todo era extraño... Sin embargo se lo veía liberado. Quizás lo que sabía que iba a suceder al fin sucedió, y ahora estaba libre de todas esas imágenes. Por primera vez en mucho tiempo ya no tenía miedo de ir a dormir. Ahora todo comenzaba de nuevo.  
Todos Juntos (canción)

jueves, mayo 10, 2012

FINAL



Inmediatamente después de oír de su boca 
lo que su corazón hacía tiempo presentía, 
contempló helada cómo, en su alma, 
se derrumbaban no sólo castillos de cristal, 
sino ciudades enteras…

Quiso hacer las maletas. 
Recorrió la casa varias veces, 
como perdida en la niebla, 
iba y venía sin poder decidir 
qué habría de llevar.

No habría retorno.

Apenas atinó a tomar entre sus manos 
el pequeño cofre 
que habían comprado juntos 
en la feria de artesanos de la montaña
donde guardaba 
todas sus fantasías...

lunes, enero 23, 2012

SUEÑOS COLECTIVOS



Hoy me ha tocado despedirme de Raghi, un habitante de un mundo lejano al nuestro, tanto material como conceptualmente. Me mostró la vida en su mundo. Era tan distinta a la nuestra que sus historias afectaron gravemente mi noción de realidad. 

Estaba aún excitado y al mismo tiempo triste, al saber que lo que siempre llamé “realidad” era una de las más pobres versiones entre las múltiples realidades que existen. Ellos habitan una realidad sin límites, todo es posible allí, pensar es hacer... una sensación difícil de describir para nosotros que vivimos nuestra realidad como inamovible e independiente de nosotros. No somos conscientes de que nuestro mundo, al igual que el de ellos, es construido y moldeado por nuestros pensamientos. 

Ya que, dada mi excitación, no conseguiría conciliar el sueño, cosa cada vez más frecuente en mi, me dediqué a escribir sobre mi experiencia, así que compartiré algunas vivencias.

El pueblo de Raghi, los Mihab, vivía de modo difícil de comprender desde nuestro punto de vista. Sus vidas transcurrían en un "estado de trance" parecido a lo que nosotros llamamos el sueño REM, es decir la fase del sueño en que “soñamos con imágenes". Ese estado no es fácilmente reversible para ellos como lo es para nosotros. No pueden –ni quieren- despertar cada mañana. Por decirlo de alguna forma, es una civilización de “soñadores”La parte más importante de nuestras vidas, la vigilia, es para ellos una alteración del funcionamiento natural que es el de trance. Los Mihab necesitan de varios días, para salir del “Sattor” (sueño) y no suele ocurrir más que excepcionalmente. por ejemplo cuando algo sale mal.

Tanto su genética como su configuración ambiental están diseñados para que puedan pasar pasen la vida entera en Sattor. No son como nuestros sueños; tienen una lucidez mayor y más control que el que nosotros tenemos incluso en estado de vigilia. Esa es su realidad y en ella no hay eventos que no puedan comprender o controlar; No es su inconsciente lo que domina esos sueños sino su consciencia en su máxima expresión, una consciencia mucho más extensa que la nuestra en vigilia. Interactúan con los demás soñadores pertenecientes a su pueblo a través de los “sueños colectivos”. En estado de Sattor, se comunican, se conocen, aprenden, se unen íntimamente, tienen hijos... todo sucede y afecta directamente a la realidad física. Quiero decir, si sueñan un hijo, realmente nace una criatura conectada a ellos, no es que “lo sueñan” o lo alucinan, sin embargo no hay contacto físico directo entre ellos.

La comunicación es sin palabras. En esa forma de comunicación por pensamiento e imagen, no existe la mentira. Es lógico pues la mentira surge del hecho de que la palabra no posee una conexión forzosa con la realidad. Yo puedo nombrar las cosas con palabras erradas, describir de forma distorsionada los hechos, por eso la mentira es posible, por ser nuestra lengua una comunicación basara en descripción, y no en percepción. Pero aquí no hay descripción. Las personas ven la misma imagen y nadie puede –ni quiere- falsear eso. Falsear una percepción, mentir, sería  perder la profunda conexión que existe entre ellos y con el todo, y eso no es deseable en lo más mínimo y equivaldría a un exilio.

Las mentes forman una gigantesca red-colmena en los sueños colectivos pudiendo de esa manera compartir su saber con el resto de la especie y manejar grandes cantidades de energía. Su cultura entera está edificada y regida por esa realidad onírica en la que poseen mucha más libertad que nosotros en nuestra realidad. No necesitan mentir puesto que la mentira intenta sacar provecho de alguien o algo, y no hay ventajas que les interese sacar de los otros. La supervivencia del todo es lo que garantiza la de cada uno. Por otro lado, tienen pocos límites en su existencia. No hay opresores ni oprimidos. Cada uno sueña y se sueña, como parte de un todo sin límites.

En cuanto a su mundo material, no son muy avanzados en lo que a tecnología se refiere, pues simplemente no la necesitan. Pueden alterar la materia en sus sueños. Han evolucionado asombrosamente en su conocimiento y control de la genética y del ambiente. Viven en una especie de colmena. La característica  más sobresaliente de sus colmenas es que, con muy pocos recursos, aprovechan al máximo la energía, tanto la del ambiente, la de otras criaturas con las que se acoplan simbióticamente, y las de sus propios “Cuerpomentes” en verdad la traducción más aproximada sería: “biología-mente-energía-emoción-espíritu-conexión-forma”, y aún faltarían algunas palabras para las que no encuentro traducción.

Con el paso de las generaciones, fueron creando una alianza simbiótica con una especie vegetal a la que llaman "Hegga" (el hogar). El vegetal tiene capullos que ellos usan como habitáculos en los que desarrollan todo su ciclo vital. En el nacimiento ocurre que simultáneamente se crea el receptáculo y el individuo. Estos capullos en los que pasan la vida entera en estado de "Sattor" absorben la energía que producen al soñar y así estimulan su crecimiento. 

La simbiosis planta-humanoide es tan radical que las plantas llegan a conectarse con  los cuerpos proveyéndoles así de todos los nutrientes necesarios para la vida. El metabolismo está sumamente simplificado, la planta “Hegga” provee directamente al torrente sanguíneo los nutrientes, por lo que prácticamente no había digestión en los humanoides. Estas conexiones con las plantas les permiten el intercambio de energía a través de los sueños colectivos. Todos participan del mismo sueño, accediendo a ciudades enteras y tecnologías avanzadísimas en dichas ciudades.

Los vegetales son el “sistema nervioso” de esa civilización. Cuando vi eso pensé que quien haya sido que escribió la película “Avatar”, sabía de esta civilización. Lo más notorio es que  ellos aseguran que esas ciudades son reales, que ese plano en el que transcurren sus vidas es absolutamente real y, de hecho, se sabe que desde ese nivel ellos influencian fuertemente el plano en el que nosotros existimos. Viajan a la velocidad del pensamiento, cambian sus formas a voluntad. 

Pocos, fuera de su propia especie, pueden ver sus ciudades, y quienes logran acceder andan como sonámbulos. A los ojos de los Mihab somos una especie rudimentaria y tosca, sujeta a emociones muy básicas y violentas. Sin embargo, cuando alguien de nosotros entra por error a sus ciudades tratan de instruirlo, pues esa es la forma de protegerse, educando, enseñando, ayudando a evolucionar a otros. 

Sus remotos antepasados despertaban pocas horas cada día para buscar alimento. Con el correr del tiempo, fueron  profundizando su simbiosis con Hegga, el vegetal que los conecta a la red del cuerpomundo. Así fueron precisando cada vez menos de la vigilia y del movimiento.

Raghi cuenta que fueron creando un ambiente que les permitiera estar la vida entera en Sattor (trance), modificándose genéticamente a sí mismos y a las plantas para crear esa simbiosis que hoy les permite prescindir de despertarse. ¡Crear su propio mundo! Me pareció mágico, y cuando lo pensé de inmediato me respondió que me parece magia simplemente porque desconozco la naturaleza del “tetraedro” cuyas cuatro caras son: “forma”, “pensamiento”, “materia” y “energía”. Me explicó que el tetraedro es la mínima unidad de todas las cosas (lo que para nosotros es el átomo) y cada una de sus caras es un triangulo (la forma perfecta) y representa una de sus características. Si conoces la naturaleza del tetraedro no tienes límites, simplemente piensas y creas.

¡La reproducción sí que es algo increíble!  Cada ejemplar es por naturaleza hermafrodita, es decir que sólo hay un sexo. En los sueños colectivos pueden  conocerse y amarse con cualquiera de todos los habitantes de la comunidad-mundo. Se conocen sin que sus cuerpos dejen los capullos siempre conectados a la gigantesca “colmena-enredadera”. Cuando se aman crean una conexión energéticamente muy poderosa, que circula por la red. La energía que desprende cada uno tiene su algoritmo vital (equivalente a su codificación de ADN). Si la unión emocional es fuerte lo más posible es que haya combinación genética,  y ambos se fertilizarán mutuamente.

Sus antepasados, (Sonamuh) eran autómatas cuando buscaban alimento durante el día. Sus mentes estaban adormecidas y se comunicaban con sonidos guturales. Salían de Sattor para buscar alimento o combinar genéticas. Los sonidos que nosotros llamamos palabras según los Mihab, sólo se prestan a los malentendidos, así que los antepasados sólo se comunicaban cuando estaban en Sattor.

Si bien las diferentes culturas ya han demostrado que los sueños son una fase muy importante para la vida orgánica, sabemos que los tejidos se reparan y el cerebro  se reorganiza  en el sueño, eso sin considerar toda la sabiduría que guardan los sueños, Esta raza, por el hecho de explotar al máximo esa dimensión de la existencia, se volvían ya desde pequeños mucho más sabios y poderosos. 

Raghi, se despidió con una sonrisa increíblemente luminosa. Desperté en casa nuevamente, de regreso a mi realidad. Ahora veo todo carente de brillo, todo pesado y lento, es como una vez que conociste la percepción en tres dimensiones volver a las dos dimensiones y al blanco y negro.

Me angustia ver lo ciegos que estamos, lo desprotegidos, y limitados que somos como criaturas rudimentarias palpando en la oscuridad. Con la palabra como medio de comunicación escuchamos voces de todo tipo, algunas de seres destructivos, que nos mienten aprovechando nuestra ceguera, agravado esto por nuestra negativa a mirar con nuestros propios ojos y por nuestra ignorancia. Me embarga la enorme soledad de vivir sin conexión plena con los demás. O con conexiones tan pobres como la palabra o el contacto físico. 

Sé que no debería comparar, pero la vivencia de pensar y sentir en colmena, de contar con toda la sabiduría de tu especie a tu alcance, me dejó la certeza de que no la menor noción    de lo que es ser y sentirse una totalidad. Cada uno pelea por imponer su propio y diminuto punto de vista, Nos aferramos a nuestra insignificante opinión individual como si nuestra vida fuera en ello, como si toda sugerencia fuese una obligación de cambio. No somos capaces de pensar juntos y crear armonía. Carecemos de cohesión, de fuerza, de visión. Peleamos unos contra otros en lugar de sumar nuestras energías en una corriente única elegimos ver quién es el más fuerte, quién prevalece, y eso  nos destruye. Es por eso que la civilización que hemos creado se nos está cayendo encima, nos aplasta y nos asfixia. Cada día perdemos un poco más de nosotros mismos en ese individualismo mediocre; un camino oscuro que nos lleva a la soledad y a la desesperación. 

Me fui a dormir triste por los humanos, y también esperanzado en que hay otras formas de existir y quizás, ahora mismo, haya otros trabajando para ello. Quizás exista un propósito subyacente en el hecho de que los Mihab hayan compartido su saber con nosotros y, sin notarlo, estemos preparando todo nuestro mundo para la gran conexión del cuerpomundo al que muchos llaman Gaia.

(CONTINÚA)      IR A LA SEGUNDA PARTE