jueves, junio 01, 2017

El fin del amor


En ese preciso momento, Diana estaba alcanzando el apogeo de su tristeza. Porque nada es más duro que perder la mirada amorosa de alguien que te importa mucho,  tanto como para compartir tu vida. 

Si había algo que amaba era la forma en que siempre la amó, la forma en que sentía que la anteponía a todo, ser lo más importante para alguien hace que te den ganas de hacer cosas que de otro modo no harías.

Pero todo eso había terminado. Sin la menor sombra de duda; y eran prueba de ello su celular apagado cada noche y cada mañana. Su puerta trancada. Ya no había espacio para ni al despertar ni al ir a dormir. Y sintió que, junto con eso, su vida vacilaba, como el pabilo de una vela que se aferra a la última gota de cera antes de extinguirse. 

Siempre la acompañó esa mirada fatalista, la mirada que amenazaba con el fin de la existencia, a veces como destino inminente a veces como camino para acallar los gritos de su alma oprimida. Pero nada terminaba. Pasaba ese día, comenzaba el siguiente, y nada terminaba, el mundo continuaba, la vida también y la gente hacía sus compras.

Se asomó a la ventanilla del avión. Estaban sobre las nubes, y pensó: “si ese algodón entrara a las turbinas sería un desastre…” Fue cuando le sorprendió lo que vio. 


Era la sombra del avión proyectada iba saltando de un copo de algodón a otro, clarísima, pero eso no era tan extraño. Lo que realmente fue increíble fue que, alrededor de la silueta mas oscura del avión, un arco iris circular… como una aura color del arco iris rodeaba su sombra… Fue entonces que la voz que a veces le susurra dijo: ¡Tonta!, hay fuerzas protegiéndote porque eres fundamental para muchos… no te agotes en una sola decepción, deja ir para poder remontarte en tu nuevo vuelo. 

Minutos después el avión iba a aterrizar y el viento lo sacudió, sentimos ese vacío que el corazón experimenta cuando la muerte pasa cerca. El piloto tuvo que volver a elevar el vuelo y describir un gran círculo que demoró diez minutos antes de poder aterrizar nuevamente… Si había dudas… nuevamente le habían mostrado que su vida estaba para mucho más que una persona que haya dejado de amarla.


miércoles, octubre 19, 2016

Como si nada

¿Cómo sería?, de pronto, 
si supieras 
que volteaste cada rincón de la tierra 
y los infiernos en busca 
de alguien que pudiera descifrarte.

Y un día, como si nada, 
infantiles, ingenuos
unos ojos café y una sonrisa brillante 
te dijeran: 

"Hace ya casi diez años 

que te miro, y que no pierdo 
movimiento ni suspiro
por muy grande o por pequeño 
que parezca;
Estoy atento a tu paso, 
tomo el aire que abandonas, 
huelo el perfume de tu alma 
y no pierdo una sola 
de tus palabras."

"Hace ya casi diez años 
que lloro maravillado 
en desvelo
al ver tu brillo y tu fuerza  
abatir puertas de calabozos,  
donde lloran sus terrores 
almas en pena "

y ¿Qué pasaría? 
si dijera: 
que cada vez 
que alguien te quebraba 
yo lloraba junto a vos, 
en presencia o en distancia, 

y cada vez 
que la oscuridad 
te acorralaba 
buscaba cómo estar cerca 
para encender una luz 
que te guiara

¿Qué pasaría? si 

sabiendo ya que tu vida 
no es la misma, 
que no hay retorno a la ausencia,
se te quedara mirando
sereno, simple, feliz
abrazando su guitarra, 

volando después, gorrión 
flotando por la mañana, 
sin poder disimular 
que el sol salió para verlo
y que él se quedó como si nada.




lunes, marzo 30, 2015

La gran maestra

   Una larga y pesada capa de terciopelo negro la protegía de la curiosidad morbosa; sin embargo, a pesar del atavío, conservaba algo leve y etéreo.

   Cuando llegué permaneció inmóvil frente a la mesa. Ni siquiera se movió para saludarme. Pude vislumbrar  no más de un par de centímetros de su mentón tras su capucha. No alcancé a divisar sus ojos, pero sabía con todo mi cuerpo que estaba siendo observado. Y no era una mirada ordinaria, ella atravesaba terciopelo, piel, carne huesos... hurgaba cada resquicio en mí. Me sentía más que desnudo.

   Me senté frente a ella y solté un torpe "hola" en actitud impostada tratando de mostrar que no le temía.

  Retiró con suavidad su capucha con un movimiento agónicamente lento, quizá seductor. Sus dedos largos no eran huesos secos. Eran como tallos de flores cubiertos por una piel blanquísima sumamente femenina.

   Para mi sorpresa, el rostro de la muerte no era  monstruoso. Nada de claveras con telarañas. nada de  dientes horribles... Era un bello e intrigante rostro femenino. Aunque no tenía arrugas se percibía una edad que inspiraba el mismo respeto que toda su actitud y su atuendo.

   Alzó lentamente su mirada eterna hasta mis ojos. Cuando la vi me quedé sin aliento. Como si  hubiesen succionado mi humanidad entera en un microsegundo.
   En ese único instante vi toda la existencia. Pero no vi, como suelen decir algunos, que cuando vas a morir ves toda tu vida desfilar ente tus ojos,  no, no, no; ¡nada de eso! 

   Lo vi todo

   Todo lo que es, y lo que no es, todo lo que espera para ser, todo lo que ha sido...

   Todo y todos, siendo parte de algo increíblemente perfecto, coherente y complejo.

   Cada pieza con precisión infinitesimal, deliciosamente tallada y en su sitio conformando la gigantesca maquinaria-milagro.

   En mi visión, todo lo que nacía se concentraba en diversos puntos, y lo que moría se dispersaba en el espacio y tiempo... Todo estaba allí; vivo, en  movimiento de expansión-contracción. Todo estaba dentro de esa mirada sin límites. 

   Esos ojos oscuros me arrastraron de una punta a otra del tiempo, entre la existencia y la no existencia, arrastrándome por tantos mundos como ningún viajero podría conocer en mil existencias.

   Fue abrumador, creí que enloquecería. Mi mente insignificante no podía procesar semejante enjambre de orbes. Mientras veía ese revoltijo de sonrisas, huesos rotos, ataúdes, abrazos, explosiones atómicas, nacimientos, y un ejército de madres dando de mamar al universo... una enorme paz me fue llenando, y se hizo carne la sensación de lo que me dijo una vez la anciana del bosque (Ver OHMAR): "nada sobra y nada falta" todo está en perfecta armonía.

   De pronto un pensamiento aterrador me extirpó de esa paz inmensa: ¡quizás ya estaba muerto!  El pensamiento fue como un latigazo, como si alguien jalara una cuerda atada a mi cintura y me arrastrara a través de todos esos mundos mágicos de regreso hasta la mesa del bar en la que ella seguía mirándome en su imperturbable y envolvente serenidad marmórea.

   Se arropó un poco como si tuviera frío, un gesto de humana fragilidad, sumamente femenino y hermoso que disipó mi miedo. Entonces mirándome ahora con unos bellos ojos de mujer, me dijo:
       No temas verme de lleno, soy mucho más honesta que la mayoría de los espejos en los que te miras. 

   Aunque te prometan vivir más, ser más que otros, tener muchas cosas, ninguno de ellos puede quitarte tu condición humana; Ni el poder, ni el dinero, ni el éxito te salvarán; sólo yo puedo hacer eso y, de hecho, lo haré hasta que sea tu hora. 

   Pero, mi querido hombre pequeño, aún hay mucho espacio en tu mochila, aún no estás completo, no te has ganado tu libertad.

  No puedo negar que sentí cierta decepción cuando dijo que no estaba aún a su altura.

    Ahora sigue tu camino y recuerda que no eres inmortal, así que mejor llena tus morrales con historias que valgan la pena... pues tus historias es lo único que te llevarás. 
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domingo, marzo 08, 2015

Día Internacional de la Mujer


Sé que este día representa la memoria de un triste evento en el que muchas trabajadoras perdieron la vida porque reclamaban para ser tratadas dignamente. Ellas murieron quemadas  mientras luchaban por ser reconocidas por lo que dan, por lo que hacen y por lo que merecen recibir como trato y retribución. 

Así que empezaré por blanquear algunas realidades personales:

Me dio a luz una mujer -obvio- mi madre. Elena. Me cuidó durante mis primeros años, y fue ayudada por otra mujer: mi abuela (Rosa) quien además me alimentó y cuidó toda mi infancia y mi adolescencia- Lavó mi ropa, tendió mi cama, me llevó al médico, todo para que yo pudiera crecer y hacer la primaria donde alrededor de 20 mujeres y sólo dos hombres me enseñaron muchísimas cosas. Hice la secundaria. Estudié inglés, y, como mis padres se habían separado no tenía dinero para terminar mis estudios y rendir los exámenes, entonces otra mujer me ayudó, mi profesora de Inglés (Graciela) me becó y fue más allá: pagó de su bolsillo mis derechos de examen, aprobé y conseguí trabajo unos meses después gracias el diploma que tenía, pero aunque con mi primer sueldo le devolví el dinero, nunca podré pagarle lo que hizo. Entonces empecé mi primera terapia con otra mujer, (Fanny) terminé mis estudios interrumpidos con su apoyo. Otra mujer (Julia) mi segunda terapeuta me enseñó a compartir (me) con otros, a vivir en pareja, a relacionarme y descubrí mi verdadera vocación (psicología). Ingresé a la Universidad donde el 85 % de mis docentes fueron mujeres. Luego otra mujer (Gogó) me ayudó a abrir mi cabeza y mis brazos, a confiar en los demás, y, sobre todo, a creer en mis talentos. Después otra mujer (Mónica) me enseñó cómo ser psicólogo, compartió sin reservas su conocimiento y me dio un lugar como profesional. Marta, otra colega me ayudó a rescatar mi amor por la docencia y por la escritura. Luego, Otra mujer, Tiiu, me enseñó a dejar que mi alma me asista como terapeuta... 

Durante todo este recorrido muchas otras mujeres me acompañaron, apoyaron, acogieron, sostuvieron, mimaron, ayudaron, nutrieron, orientaron, rescataron...

Todo lo que soy es obra conjunta mía y de estas mujeres, que generosa y amorosamente me dieron más de lo que podría yo devolver en diez vidas. Y hoy, que es el día Internacional de la mujer, con toda humildad, me siento el testimonio vivo de la grandeza de ellas. 
 


Guillermo Daniel Leone
8 de marzo.

viernes, marzo 14, 2014

La espera


    Entramos en una enorme habitación; sin paredes ni techo. El piso era la pura tierra y pastizales. Lo único que había en la habitación era una gran cantidad de sillas, como esas de los viejos bares de Corrientes. Todas vacías... al menos esa fue mi sensación. Fueron pasando las horas y, conforme iba anocheciendo, comencé a percibir que en realidad no estaban vacías: en cada silla había un alma sentada. 

    Así es; almas que esperaban... pero, ¿qué?  

    Pasé largas horas observando minucioso esa quietud exasperante tan propia de las almas. Sin que lo notara se deslizaron los días... Su resignada paciencia hechizaba al tiempo detenido y fascinaba mi incomprensión. Finalmente, no sé cuántos meses habrían pasado, alguien entró a la sala. No era un alma. Era humano, lo supe porque traía toda su carne a cuestas. Podía olerse. Anduvo horas entre las sillas. Iba y venía observándolas, mientras, las almas, inertes a su presencia, seguían absortas en la nada. 

    Finalmente, ¡Gracias a Dios! se detuvo frente a una de ellas. Miró fijamente a esa masa de gases espirituales que, a su vez, empezó a cobrar substancia mientras era mirada. Se irguió. Súbitamente y, sin que mediara una sola palabra, se abrazaron. Muchos minutos, quizás horas, o a lo mejor un día entero...

    Al fin supe que lo que las almas heridas esperaban era ese abrazo que las sanaría.



viernes, noviembre 22, 2013

Entropía

Un rayo azotó mi cabeza
quemó mis memorias.

Miro el reloj y me doy cuenta
de que se ha escurrido un año.

Es increíble cómo tus detalles 
se van decolorando,
y el dolor junto con ellos.

Nos hemos marcado profundamente. 
No fue azar, no fue un “cruce de caminos”
Fue una embestida de lleno a toda velocidad.
Tan fuerte fue el impacto
que algo de cada uno se incrustó en el otro.

El calendario me despabila: ¡ya pasó un año!
En este año no madrugué para cuidarte
no me desvelé pensándote
sólo unas pocas veces lloré
recostado en tu ausencia.

La entropía conquista mi cabeza,
avanza tiernamente;
y va entrando a mis días una calma fresca...
casi, diría, fría.

¡Cuán silenciosa es la labor de la entropía!
que sin darnos cuenta nos desliza
hacia un sueño
que ya no suspira.

miércoles, julio 31, 2013

Fabricantes de prisiones

El mundo nos parece violento, y buscando seguridad es que creamos las prisiones que luego habitamos... Pero no nos sentimos seguros y entonces les ponemos rejas y las cerramos con llave y nos tragamos la llave. Pasa tiempo y un día cualquiera, queremos liberarnos así que nos pasamos la vida revolviendo la propia mierda para reconquistar la propia libertad y salir del encierro en que nosotros mismos nos pusimos... De pronto algo sucede y conseguimos salir; entonces nos asusta tanto ser libres que no podemos siquiera nombrar nuestra libertad, y le cambiamos el nombre, la llamamos "soledad" y así encontramos la forma de encerrarnos de nuevo en una prisión de quejas porque "algo nos faltaba"... y así vamos creando nuevas prisiones porque nos asusta lo que no está cerrado...  trátese de espacios o de cabezas.

martes, abril 30, 2013

Adiós

Cuando un tren pasa por un puente encima de ti 
puedes pedir un deseo... 

Hoy, cuando pasaba bajo un puente, cruzó un tren. 
Hacía años que pedía el mismo deseo: 
que me amaras. 

Pero hoy, dejé que el tren se fuera 
y simplemente lo miré alejarse con una sonrisa.


viernes, diciembre 21, 2012

Sueño: 21: 12: 2012


Sueño 526:    21: 12: 2012

Vi su  forma en el corredor. Pensé que soñaba y parpadeé muchas veces.

Seguía allí.
Me dijo: "El hombre es el  Lobo del hombre..." 
Eso ya lo dijo Hobbes!!
Escuché la frase muchas veces,
pero nunca la había visto plasmada tan categóricamente como hoy la veo.

Nuestra siembra se torna nuestra compañía eterna
es nuestro inseparable sabueso...

Recordé la frase de la querida escritora Raosse Göemz 1912-1994

"nadie debería tomar más de lo que necesita, 
pues quien se apropia de más de lo necesario 
en algún lugar  deja a alguien más sin nada."

Ese es el gran equilibrio.

viernes, noviembre 16, 2012

Las dos Caras...


Siempre  fue así. Cuando mis padres se casaron el único capital con que contaban era el amor que sentían el uno por el otro. Veintipocos años y toda una vida por delante. Los bolsillos llenos de sueños. No fue fácil. Pocos años después  sepultaron a su primogénito. No se puede sepultar un hijo de tres años cuando tienes apenas 23 años. Tu cabeza no puede con tanto dolor. Pero la vida  tiene sus curiosidades y antes de quitarles a ese hijo se aseguró de darles otro, que aun no nacía.

La vida era perder pero perder siempre trae algo, algo que para recibirlo debemos dejar ir lo anterior. Como si el universo escondiera un secreto balance incomprensible y hubiera hecho cada situación con dos caras. Así, hacerse más fuerte era la consecuencia de vivir esas situaciones adversas. Había que seguir, había que  buscar la manera y si la buscas lo suficiente ella aparece.

Así que decidieron comenzar una nueva vida, Se mudaron al sur. Tomaron un crédito para tener la casa y los sueños tímidamente fueron volviendo a tomar sus manos. Ahí vivieron con el segundo de nosotros, yo aún no nacía. Fueron recuperándose de su dolor y plantando un nuevo jardín, nuevos trabajos, nuevo futuro. Entonces no sé cómo, pero el dinero que ganaban, comenzó a esfumarse. El mismo dinero ya no tenía el mismo valor que antes. ¿Cómo es que de pronto sigues trabajando igual pero cada vez tienes menos? Si una ardilla guarda nueces y cada una se suma a las anteriores y  si sigue juntando cada vez tiene más es como si alguien viniera y robara tus nueces… No lo entendían. Sólo sabían trabajar duro y es lo que decidieron hacer. Querían pagar el crédito, siempre fueron honrados, sin embargo las mismas horas de trabajo, o más horas ya no eran suficientes. Más trabajaban y más debían. Llevaban cuanto dinero conseguían al banco, el banco lo recibía pero la deuda seguía aumentando. Un día el banco le dijo que ya no les aceptaría más pagos, que ahora debían arreglárselas con un estudio jurídico. Abogados. ¿qué delito habían cometido? ¿Por qué los enjuiciarían si sólo habían trabajado duro y entregado hasta el ultimo céntimo? Empezaron las intimaciones, seguían intentando pagar pero la suma era unas cincuenta veces lo que habían recibido como préstamo. Les quitaron la casa. El banco ya había cobrado todo lo prestado mas los intereses, pero nunca entenderé por qué, la casa ya no era de ellos. Abogados oportunistas y despiadados dejaron a todos en la calle. 

Luego pasaron muchos años oscuros y llegó el sueño que todos siempre soñamos. Un lugar para los excluidos, una mirada para los ignorados, un apoyo para los desposeídos, un mundo que por fin parecía dar un giro en dirección hacia la equidad, aunque aún le quedaban millones de kilómetros por recorrer.

Porque somos un tejido, y cuando uno de los nudos se rompe, todo el tejido se va desgarrando. Cuando alguien es sometido, abusado, explotado, todos cargamos con eso y no solo nosotros, sino nuestra descendencia.

Entonces empezaron a pasar las cosas que están pasando: no sabemos cómo pero el sueño empezó a resquebrajarse, y por la grietas empezaron a colarse mentiras, engaños, intereses, corrupción. Esto produjo ataques, peleas, divisiones, familias destruidas, amigos que se separan… y lo peor de todo comenzó a suceder: empezamos a darnos cuenta de que ese sueño que todos habíamos esperado tantos años, se desmoronaba como un castillo de naipes. No era sólido, y se fueron todos olvidando del sueño y acostumbrando a la pelea. Y la pelea pasó a ser más importante que el sueño, vender al otro, castigarlo ajusticiarlo... y los desposeídos volvieron a ser invisibles, y los enfermos volvieron a ser olvidados... 

Nada puede ser más duro de aceptar que el sueño que creíste alcanzado se derrumba, que sus cimientos no son lo bastante fuertes como para defenderse por sí mismo y que las peleas son más importantes. Todos tenemos derecho a soñar un mundo mejor y a pelear por él. Todos queremos, más que nada, creer. Y no creemos en lo que nos dicen, no creemos en lo que vemos, creemos en aquello que necesitamos creer, porque, de verdad, necesitamos creer, al menos esta vez.

Se preguntaban ¿Que puedo hacer?  ¿Dejar de pelear y confiar en que esta vez sea diferente? ¿Dejar de denunciar lo que veo? ¿Contar una historia que a nadie le interesa? ¿Dónde estaba la otra cara que no conseguía percibir ahora? 

El peso de la tristeza es tan grande, que, si estuviese prohibido desanimarse, no podríamos respetar la ley. No somos responsables de sentir lo que sentimos. Así comenzó a discriminarse a quien no tenía algo que agradable para decir. 

Ya no pude pensar más, quería irme, no sabía a donde pero irme, entonces hice lo que siempre hago cuando todo se torna absurdo. Cada vez que la vida me cerca, cada vez que siento que  no encentro una salida, vuelvo al encuentro de mi querido Machi, (maestro) cuya sabiduría ha sabido iluminar  mis peores tiempos. A veces lo busco yo, o él me encuentra. Esta vez sucedieron ambas cosas. Iba manejando hacia el oeste y me detuve un pueblo, y allí estaba, en un viejo bar del camino, aguardándome.

Apenas me vio, dijo: “¡Estás retrasado!” sonreí, no pude menos que sonreír, era siempre mágico.

Me dediqué a explicarle las cosas con una extrañísima sensación de que viviendo en el mismo entorno, no estaba al tanto de nada. No veía nada de lo que sucede. Luego de diez minutos me detuvo con un gesto de la mano.

Me dijo: ¿crees que puedes salvar a otros? ¡Aún no entiendes nada! ¡No entiendes cómo son las cosas a tu alrededor? ¡Estuviste muchos años en un infierno construido por ti mismo y aún no lo ves!

¿No sabes acaso que cada uno tiene el derecho a comprar y a defender su propia miseria, al igual que tu lo hiciste? y —agregó reflexivo—: ¡para algunas personas no hay nada más espantoso que el hecho de que alguien les quite el derecho a ser miserables!

¡Mira lo que hiciste! ¡ya encontraste una nueva forma de estropear tu calma y hacerte miserable!

—¡Es que es obsceno lo que están haciendo!, tengo que diferenciarme, le dije, ¡Tengo que ser mejor que ellos! ¡No puedo quedarme de brazos cruzados!

El viejo me miró con expresión seria, preocupado, como quien mira a alguien gravemente enfermo.

—Hijo, esta es la mala noticia: no eres y NUNCA serás mejor que cualquier otra persona; no importa cuanto te esfuerces, no importa que ideales persigas o como lo hagas...

—Bajé la mirada. Me sentí descubierto. Se percató de mi vergüenza. Continuó con tono gentil:

—Como todo en la vida, también hay algo bueno en esto: nadie absolutamente (no importa lo que te hayan dicho) NADIE es ni será nunca mejor que tu. Somos únicos... 
Hijo, por favor, no pierdas eso.

miércoles, julio 25, 2012

CICLOS


Estás contento porque aún ignoras,
que de nuevo entraste al mismo ciclo.

El ciclo que te dejará exactamente en el mismo lugar,
sólo que más cansado, más vacío y mas viejo;
pero estás contento,
porque te fuerzas a olvidar
porque sabes que cuando empiezas todo reluce.

Tu entusiasmo de plástico, 
tu entusiasmo elástico 
se va resecando poco a poco
y de pronto un día se corta. 

Los cuerpos lindos se tornan rutinarios caminos,
paseos vacíos de domingo.
Resecos cadáveres.

de nuevo vas cayendo a tu agujero, 
rayando las paredes con tus dedos
que no te detienen.

Tratas de  morder las nubes para sostenerte
nada. y cuando llegues abajo, 
de nuevo
buscarás algo.

jueves, junio 28, 2012

ANTES DE LA GUERRA


El pequeño  Iván, de once años, se había vuelto evitativo y temeroso. Cada vez  más niños en la ciudad habían empezado de repente a mostrar los mismos síntomas, Dejaron de jugar, se encerraban, estaban irritables, paranoicos, ansiosos... Los malos sueños los perseguían y no dejaban de preguntar a sus padres si morirían. 

Cuando me acerqué a él me miró desconfiado. Estaba resistente, él sabía que no podía hablar de todo eso, y respondía angustiado y mecánicamente:
—no es nada; no pasaba nada—. Le dije mirándolo fijo y tratando de infundir confianza: 
—Iván, a mi también me persiguen visiones, las mías son con autos, casas, y personas quemados, yo también veo esas cosas. —Iván suspiró. Se veía confuso. Pensaba que sólo a él le sucedía. Le dije: 
—Hagamos un trato: yo te cuento mis imágenes y vos me contás las tuyas. —Suspiró aliviado y comenzó a relatar: 

—Es como si soñara, pero estoy despierto. Quiero que se vayan esas imágenes y no sé como hacerlo. Me siguen, no me dejan en paz, me retan en clase porque estoy distraído.   Y me doy cuenta de que a otros dos chicos de la clase les pasa lo mismo, aunque nunca hablamos. A veces no quiero dormir porque sé que soñaré algo horrible. 
—Cuéntame más Iván, cuéntame qué ves.
—Todo el mundo está enojado. No sé por qué motivo. Todos se pelean. Hermanos que se alejan, se pelean, amigos que no vuelven a verse, familias que se rompen. Hombres en contra de otros hombres. Se ven como enemigos. Ya nadie ve personas, sólo enemigos, se olvidan que antes se amaban. 

Como si fuera una guerra. Hay una voz incitando al odio y a la violencia Quiere venganza, está furiosa, quiere destruirlo todo; está ciega de ira. En los corazones de quienes escuchan la voz sólo hay resentimiento, sólo destrucción. El dolor y la frustración los enloqueció. La voz les dice que es necesaria la pelea, y que tienen derecho a tomar lo que quieran. Simplemente si lo quieren, tomarlo, para que haya justicia. Sus seguidores quieren apoderarse de todo lo que no tienen, nivelar las cosas, pues nunca han tenido lo que desean, y muchos de ellos no han tenido lo mínimo. Aunque haya que matar, y destruir al quien lo tiene, que es el enemigo. 

Veo una pelea terrible y de muchos días. Casas ardiendo, edificios enteros ardiendo, autos y personas. Algunos dan palazos a los autos que pasan en las avenidas, tiran cosas desde los edificios para lastimar a la gente. Arrojan piedras desde los puentes a los autos que pasan. Viene el hambre, viene el miedo. viene la oscuridad. 

Falta la energía, el gas, la nafta. La ciudad se oscurece, es como una película horrible de zombis —me cuenta Iván aterrado, y le pongo mi mano en su hombro para que siga sacando ese horror de su cabecita. 

—La gente herida busca a la policía, pero no están. No hay policías. No hay ley. Nadie que proteja a la ciudad. Nadie para defender a las personas. Algunos se encierran, otros se alejan y otros salen a matar enojados a cuantos puedan. Muchos, resentidos por el dolor de no tener, atacarán todo lo que no les quisieron dar.  


Sonó mi celular. Era Iván. me dijo: 
—Mis padres salieron ayer a la mañana y no regresaron. No sé que hacer. —Casi anochecía, y había estado de sitio. Tomé el riesgo y pro fortuna pude ir a buscarlo sin ser visto. Me quedé junto a él toda la noche. Al día siguiente lo envié con unos amigos en el extranjero que cuidarían muy bien de él. 

Iván ni siquiera lloró. Todo era extraño... Sin embargo se lo veía liberado. Quizás lo que sabía que iba a suceder al fin sucedió, y ahora estaba libre de todas esas imágenes. Por primera vez en mucho tiempo ya no tenía miedo de ir a dormir. Ahora todo comenzaba de nuevo.  
Todos Juntos (canción)

jueves, mayo 10, 2012

FINAL



Luego de oir de su boca 
lo que su corazón ya venía diciéndole, 
sintió cómo, en su alma, 
se derrumbaban no sólo castillos de cristal, 
sino ciudades enteras…

Quiso hacer las maletas. 
Recorrió la casa varias veces, 
como perdida en la niebla, 
sin poder decidir qué llevar.


Ella sabía que no había camino de retorno.

Apenas atinó a colocar en su maleta 
el pequeño cofre 
que habían comprado juntos 
en la feria de artesanos
donde guardaba 
sus fantasías...

lunes, enero 23, 2012

SUEÑOS COLECTIVOS



Hoy me ha tocado despedirme de Raghi, un habitante de un mundo lejano al nuestro, tanto materialmente como conceptualmente. Me mostró su forma de vida tan  distinta a la nuestra que sus historias me afectaron gravemente. 

Estaba aún excitado y al mismo tiempo triste, al saber que lo que siempre llamé “realidad” era una de las más pobres versiones entre las múltiples realidades que existen. Ellos habitan una realidad sin límites, todo es posible allí, pensar es hacer... una sensación difícil de describir para nosotros que vivimos nuestra realidad como inamovible e independiente de nosotros. No somos conscientes de que nuestro mundo, al igual que el de ellos, es construido y moldeado con nuestros pensamientos. 

Ya que, dada mi excitación, no conseguiría conciliar el sueño, cosa cada vez más frecuente en mi, me dediqué a escribir sobre mi experiencia, así que compartiré algunas vivencias.

El pueblo de Raghi, los Mihab, vivía de modo extraño desde nuestro punto de vista. Sus vidas transcurrían en un "estado de trance" parecido a lo que nosotros llamamos el sueño REM, es decir la fase del sueño en que “soñamos con imágenes". Ese estado no es fácilmente reversible para ellos como lo es para nosotros. No pueden –ni quieren- despertar cada mañana. Por decirlo de alguna forma, es una civilización de “soñadores”La parte más importante de nuestras vidas, la vigila, es para ellos una alteración del funcionamiento natural que es el de trance. Los Mihab necesitan de varios días, para salir del “Sattor” (sueño) y no suele ocurrir más que excepcionalmente. por ejemplo cuando algo sale mal.

Tanto su genética como su configuración ambiental están diseñados para que puedan pasar pasen la vida entera en Sattor. No son como nuestros sueños; tienen una lucidez mayor y más control que el que nosotros tenemos incluso en estado de vigilia. Esa es su realidad y en ella no hay eventos que no puedan comprender o controlar; No es su inconsciente lo que domina esos sueños sino su consciencia en su máxima expresión, una consciencia mucho más extensa que la nuestra en vigilia. Interactúan con los demás soñadores pertenecientes a su pueblo a través de los “sueños colectivos”. En estado de Sattor, se comunican, se conocen, aprenden, se unen íntimamente, tienen hijos... todo sucede y afecta directamente a la realidad física. Quiero decir, si sueñan un hijo, realmente nace una criatura conectada a ellos, no es que “lo sueñan” o lo alucinan, sin embargo no hay contacto físico directo entre ellos.

La comunicación es sin palabras. En esa forma de comunicación por pensamiento e imagen, ¡no existe la mentira! Es lógico pues la mentira surge del hecho de que la palabra no posee una conexión forzosa con la realidad. Yo puedo nombrar las cosas con palabras erradas, describir de forma distorsionada los hechos, por eso la mentira es posible, por ser nuestra lengua una comunicación basara en descripción, y no en percepción. Pero aquí no hay descripción. Las personas ven la misma imagen y nadie puede –ni quiere- falsear eso. Falsear una percepción, mentir, sería  perder la profunda conexión que existe entre ellos y con el todo, y eso no es deseable en lo más mínimo y equivaldría a un exilio.

Las mentes forman una gigantesca red-colmena en los sueños colectivos pudiendo de esa manera compartir su saber con el resto de la especie y manejar grandes cantidades de energía. Su cultura entera está edificada y regida por esa realidad onírica en la que poseen mucha más libertad que nosotros en nuestra realidad. No necesitan mentir puesto que la mentira intenta sacar provecho de alguien o algo, y no hay ventajas que les interese sacar de los otros. La supervivencia del todo es lo que garantiza la de cada uno. Por otro lado, tienen pocos límites en su existencia. No hay opresores ni oprimidos. Cada uno sueña y se sueña, como parte de un todo sin límites.

En cuanto a su mundo material, no parecen muy avanzados en lo que a tecnología se refiere, pues simplemente no la necesitan. Pueden alterar la materia en sus sueños. Han evolucionado asombrosamente en su conocimiento y control de la genética y del ambiente. Viven en una especie de colmena. La característica  más sobresaliente de sus colmenas es que, con muy pocos recursos, aprovechaban al máximo la energía, tanto la del ambiente, la de otras criaturas con las que se acoplan simbióticamente, y las de sus propios “cuerpomentes” en verdad la traducción más aproximada sería: “biología-mente-energía-emoción-espíritu-conexión-forma”, y aún faltarían algunas palabras para las que no encuentro traducción.

Crearon una alianza simbiótica con una especie vegetal a la que llaman "Hegga" (el hogar). El vegetal tiene capullos que ellos usan como habitáculos en los que desarrollaban todo su ciclo vital. En el nacimiento ocurre que simultáneamente se crea el receptáculo y el individuo. Estos capullos en los que pasan la vida entera en estado de Sattor absorben la energía que producen al soñar y así estimulan su crecimiento. 

La simbiosis planta-humanoide es tan radical que las plantas llegan a conectarse con  los cuerpos proveyéndoles así de todos los nutrientes necesarios para la vida. El metabolismo está sumamente simplificado, la planta “Hegga” provee directamente al torrente sanguíneo los nutrientes, por lo que prácticamente no había digestión en los humanoides. Estas conexiones con las plantas les permiten el intercambio de energía a través de los sueños colectivos. Todos participaban del mismo sueño, accediendo a ciudades enteras y tecnologías avanzadísimas en dichas ciudades.

Los vegetales son el “sistema nervioso” de esa civilización. Cuando vi eso pensé que quien haya sido que escribió la película “Avatar”, sabía de esta civilización. Lo más notorio es que  ellos aseguran que esas ciudades son reales, que ese plano en el que transcurren sus vidas es absolutamente real y, de hecho, se sabe que desde ese nivel ellos influencian fuertemente el plano en el que nosotros existimos. Viajan a la velocidad del pensamiento, cambian sus formas a voluntad. 

Pocos, fuera de su propia especie, pueden ver sus ciudades, y quienes logran acceder andan como sonámbulos. A los ojos de los Mihab somos una especie rudimentaria y tosca, sujeta a emociones muy básicas y violentas. Sin embargo, cuando alguien de nosotros entra por error a sus ciudades tratan de instruirlo, pues esa es la forma de protegerse, educando, enseñando, ayudando a evolucionar a otros. 

Sus remotos antepasados despertaban pocas horas cada día para buscar alimento. Con el correr del tiempo, fueron  profundizando su simbiosis con Hegga, el vegetal que los conecta a la red del cuerpomundo. Así fueron precisando cada vez menos de la vigilia y del movimiento.

Raghi cuenta que fueron creando un ambiente que les permitiera estar la vida entera en Sattor (trance), modificándose genéticamente a sí mismos y a las plantas para crear esa simbiosis que hoy les permite prescindir de despertarse. ¡Crear tu propio mundo! Me pareció mágico, y cuando lo pensé de inmediato me respondió que me parece magia simplemente porque desconozco la naturaleza del “tetraedro” cuyas cuatro caras son: “forma”, “pensamiento”, “materia” y “energía”. Me explicó que el tetraedro es la mínima unidad de todas las cosas (lo que para nosotros es el átomo) y cada una de sus caras es un triangulo (la forma perfecta) y representa una de sus características. Si conoces la naturaleza del tetraedro no tienes límites, simplemente piensas y creas.

¡La reproducción sí que es algo increíble!  Cada ejemplar es por naturaleza hermafrodita, es decir que solo hay un sexo. En los sueños colectivos pueden  conocerse y amarse con cualquiera de todos los habitantes de la comunidad-mundo. Se conocen sin que sus cuerpos dejen los capullos siempre conectados a la gigantesca “colmena-enredadera”. Cuando se aman crean una conexión energéticamente muy poderosa, que circula por la red. La energía que desprende cada uno tiene su algoritmo vital (equivalente a su codificación de ADN). Si la unión emocional es fuerte lo más posible es que haya combinación genética,  y ambos se fertilizarán mutuamente.

Sus antepasados, (Sonamuh) eran autómatas cuando buscaban alimento durante el día. Sus mentes estaban adormecidas y se comunicaban con sonidos guturales. Salían de Sattor para buscar alimento o combinar genéticas. Los sonidos que nosotros llamamos palabras según los Mihab, sólo se prestan a los malentendidos, así que los antepasados sólo se comunicaban cuando estaban en Sattor.

Si bien las diferentes culturas ya han demostrado que los sueños son una fase muy importante para la vida orgánica así sabemos que los tejidos se reparan y el cerebro  se reorganiza  en el sueño, eso sin considerar toda la sabiduría que guardan los sueños, Esta raza, por el hecho de explotar al máximo esa dimensión de la existencia, se volvían ya desde pequeños mucho más sabios y poderosos. 

Me despedí de Raghi, se despidió con una sonrisa increíblemente luminosa. Desperté. En casa nuevamente, de regreso a mi realidad: Ahora veo todo carente de brillo, todo pensado y lento.

Me siento profundamente  angustiado al ver lo ciegos que estamos, lo desprotegidos, y limitados que somos como criaturas débiles palpando en la oscuridad... Con la palabra como medio de comunicación escuchamos voces de todo tipo, algunas de seres destructivos, que nos mienten aprovechando nuestra ceguera, agravado esto por nuestra negativa a mirar con nuestros propios ojos y por nuestra ignorancia. Me embarga la enorme soledad de vivir sin conexión plena con los demás. O con conexiones tan pobres como la palabra o el contacto físico. 

La vivencia de pensar y sentir en colmena, y sé que no debería comparar, me dejó la certeza de que no tenemos consciencia de totalidad. Cada uno peleando por imponer el propio y diminuto punto de vista, aferrados a una insignificante opinión individual, somos incapaces de armonizar, de construir. Carecemos de visión, de poder y de armonía. Peleamos unos contra otros en lugar de sumar nuestras energías en una corriente única; elegimos probar quien es más fuerte, quien prevalece, y eso  nos destruye. Es por eso que la civilización que hemos creado se nos está cayendo encima, nos aplasta y nos asfixia. Cada día perdemos un poco más de nosotros mismos en ese individualismo belicoso; un camino oscuro que nos lleva a la soledad y a la desesperación. 

Me fui a dormir triste por los humanos, y también esperanzado en que hay otras formas de existir y quizás, ahora mismo, haya otros trabajando para ello. Quizás exista un propósito subyacente en el hecho de que los Mihab hayan compartido su saber con nosotros y, sin notarlo, estemos preparando todo nuestro mundo para la gran conexión del cuerpomundo al que muchos llaman Gaia.

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jueves, diciembre 15, 2011

SUEÑOS COLECTIVOS II

SEGUNDA PARTE. 

Poco a poco se iba apagando mi memoria de lo vivido con Raghi; mi guía en la intensa experiencia con los soñadores. Mi vida iba volviendo a su ritmo normal, clases, viajes, amigos.  En su momento, Raghi había destacado la importancia de que escribiera todo lo que él me iba a mostrar; es por eso que lo había escrito todo, o, al menos lo más relevante. Sin embargo Raghi volvió a hacer contacto conmigo. Esto significaba que algo no había sido bien comunicado o quizás que había olvidado algo importante.

Si la primera historia, como ya lo dije, fue perturbadora para mí; esta fue aún peor. Raghi reapareció transmitiéndome una serie de conceptos que no es fácil transcribir en palabras.   Dijo que todo lo que me explicó había sido mal interpretado. Su aseveración me sumió en la confusión. No podía saber de qué hablaba, puesto que había transcrito la experiencia con gran esmero y detalle.

Dijo: comencemos por la palabra “sueño” —destacó—. En el lenguaje que ustedes se acostumbraron a usar, la palabra sueño es un sinónimo de  “irreal”. Hablan de una “realidad real” y de una “realidad onírica” (de los sueños) planteando que la segunda no es “real”.

Partiendo de esta definición, me explicó que no son ellos los que viven en un “sueño” como yo lo había dicho; sino nosotros.  Perplejo, preferí guardar silencio y seguir escuchándolo. Manifestó que, desde su punto de vista, la verdadera lucidez está dada por un estado al que llaman “presencia plena” y esta forma de estar-existir no era algo con lo que los humanos estuviésemos familiarizados, a no ser muy excepcionalmente. Me dijo que, quizás nos cueste conquistar el estado de consciencia plena a causa de que hablamos tanto que empezamos  a confundirnos en los laberintos de las  palabras y confundimos eso (palabras y descripciones) con la realidad.

Dice Raghi que lo que percibimos nosotros son traducciones parciales que hacen nuestros receptores en los sentidos físicos. Transforman luz y sonido en electricidad, en impulsos nerviosos. En última instancia impresiones e impulsos nerviosos decodificados y reformateados en el cerebro. La memoria, a su vez, suprime algunos detalles y cuando evocamos un recuerdo es porque creamos una nueva imagen de nuestra historia con algunos pocos elementos de esa situación que pudimos retener y otros agregados. Y, por si fuera poca la distorsión, además de todo eso, tenemos una especial predilección por negar y distorsionar las cosas para torcerlas a nuestro antojo (nuevamente apareció el tema de la mentira hacia nosotros mismos y hacia los demás).

Dice que partiendo de la base de que  creemos que lo palpable es la “realidad”, es decir, lo que es opaco y suficientemente compacto como para verlo o tocarlo con los sentidos. Perdemos de esa manera la mayor parte de los acontecimientos relevantes. ¡No los vemos!  Si bien nuestro cerebro funciona por momentos en ondas cerebrales rápidas a lo que llamamos “vigilia”, nosotros realmente vivimos en una ilusión, en un estado de trance que comparativamente se asemeja a las fantasías que tenemos de los zombis o muertos vivientes.

—¿Qué acontecimientos relevantes nos perdemos?
—La contemplación del Todo palpitando y desenvolviéndose. Si pudieran ver la gigantesca trama de la que todos somos parte, se darían cuenta de que se vuelven muy pequeños e insignificantes cuando se piensan como los individuos que tanto les gusta pensar que son.

Esa aseveración me resulto muy perturbadora, Raghí pacientemente siguió explicando que somos muertos vivos por el hecho de estar desconectados del todo, y que nos desconectamos para poder pensar que "somos individuos únicos".

"La parte, en su ignorancia, se cree el Todo y el Todo en su sabiduría la deja vivir su ilusión."

Entonces —dijo—, vivimos haciendo cosas que no deseamos y fingimos ser quienes no somos. Estamos ausentes en nuestro hacer y en la "personalidad" o "máscara" que creamos, y que nos decimos que somos. Hay una importante dosis de mentira en este proceso de inventar imágenes para afectar a otros, que nos aleja de la esencia. Es por eso que la vida que nos creamos es como un "trance" que nos aplasta en donde el EGO intenta impresionar a los otros vendiéndole mentiras. Vivimos inmersos en un sueño plagados de automatismos en el que resignamos nuestra libertad.

Todo es parte de un gigantesco cuento, queriendo creer que las  cosas son del modo en que las imaginamos. Diciéndole a otros cómo deben percibirnos, dándoles muestras de cómo somos, para que  conozcan esa fachada y la acepten como “la persona que somos”

Dice Raghi que tenemos una innata vocación de engaño. Nuestra raza es adicta a la mentira, siempre queremos sacar provecho, ventajas, tener más de lo necesario. Competimos, nos agredimos, somos impredecibles, caóticos, queremos imponer nuestras propias visiones de las cosas, no tenemos noción de que en verdad somos un todo. A decir verdad, una unidad fragmentada en pedazos que han perdido la consciencia de totalidad.  No tenemos armonía ni siquiera con nosotros mismos. Dentro nuestro habitan voces que nos debilitan, que nos obligan a  hacer cosas que no queremos, y que nos juzgan y castigan una y otra vez por las mismas cosas. No tenemos cohesión como entidad social. Queremos satisfacer a otros y recibir recompensas cuando hacemos algo que nos enseñaron que está bien, y evitar los castigos si hacemos algo que no es aprobado.

Todos en nuestra especie intentan mostrarse de una forma diferente de lo que somos, y ni siquiera sabemos como somos, porque en verdad no nos vemos. Siendo así obviamente no estamos satisfechos con nosotros mismos.

Pero ¿por qué querríamos engañarnos?
—Hay una única razón: el miedo. Estamos programados para crear entornos familiares, y para ello ya desde el momento en que sucede una percepción nuestro cerebro organiza los elementos para crear y reconocer formas familiares. Vamos llenándonos de explicaciones y de justificaciones, y ya se nos llena la cabeza con toda esa basura. Con tanto que hacer perdemos el contacto con la totalidad  y con las cosas importantes.

—bien, pero ¿qué es lo importante?
—lo importante son ustedes mismos, su verdadera naturaleza, el reconocerse como células de un organismo que se está enfermando por falta de cohesión en el tejido que forman y por falta de armonía entre sus partes. Así que todo ese engaño cuyo fin es ser aceptados, o sacar algún provecho, les deja insatisfechos, porque saben íntimamente que no son cómo se muestran, que no tienen una conexión real con otro ser cualquiera que sea. 
Nuestra vigilia es un trance en el que no vemos más que lo que nos programaron para ver, y andamos sonámbulos —dije reflexivo y triste.
Cuando nos acercamos a ustedes lo hicimos con un propósito —dijo Raghi.
—¿Cuál propósito?
—Nuestro propósito, y el de otras especies es que ustedes despierten. Que evolucionen. Pues, como somos parte del mismo universo y todo está conectado, los desastres que hacen aquí repercuten en nuestro mundo, y en muchos otros mundos. Ustedes emanan pensamientos tóxicos sin saber el efecto destructivo que estos tienen, es como alguien que no fuma estar en un cuarto donde todos fuman… Están  contaminando la trama metafísica del universo, no es a propósito, sino porque aun están sonámbulos. Hay muchos de nosotros contactando a otros de ustedes, y también algunos de su especie visitan a diario nuestro mundo y son capacitados.

Tienen un poder del que no son conscientes, hasta ahora no hemos querido ayudarlos a dominar el poder que cabalgan de forma desbocada, pues hasta que no aclaren sus mentes y vean la trama, darles más poder del que tienen con la tecnología sería irresponsable y peligroso para ustedes mismos. No podrán tener todo el poder hasta que no se den cuenta que todo daño que hacen a otro o al entorno es literalmente un daño que se hacen a sí mismos, por ser parte de la trama del ser vivo al que ustedes llaman Universo.

Como bien sabes, cuando una célula en un ser vivo pervierte su función, esta célula amenaza sin proponérselo su propia subsistencia y la del ser del que forma parte. Uds. contaminan su propia casa y eso los pone en peligro. Han crecido mucho en tecnología pero no tienen aún la madurez para usar todo ese poder que ganaron.

Es por eso que cuando te referías a nosotros ya nuestra consciencia hablando de "estado de trance o de sueño", es ahí donde debo clarificarte para que te des cuenta que son ustedes los que viven en una ilusión, no nosotros.

—Bien, me queda claro, pero ¿que podemos hacer al respecto?

Les hemos dado instrucciones, que volveremos a darles:

1*  Comiencen por aceptar que viven en un cuento que todos los días se repiten frente a los   demás, para que se los reconozca. Miren ese sueño muy de cerca hasta que empiecen a ver cómo es que ustedes mismos lo construyen; ese es el primer paso. Si pueden únanse para pensar sobre esto con muchas mentes sintonizadas

2*  El segundo paso es comenzar a cambiar deliberada y conscientemente algún detalle de ese cuento-sueño. Cuando vean que pueden cambiarlo se asombrarán.

Por ahora con estos pasos tienen bastante. Nos veremos nuevamente —me dijo afectuoso—,  y se marchó.